Parece una broma pero no lo es. El último barómetro del CIS preguntó a los ciudadanos por el eclipse que tendrá lugar el próximo 12 de agosto. Entre otras cuestiones se supone que planteadas en orden al interés nacional -el CIS es un organismo público- figuran tres de inequívoca trascendencia: ¿Dónde se alojará usted la noche del eclipse?
¿Ha cambiado usted sus planes de vacaciones durante esa semana para ver el eclipse? ¿En qué medio de transporte hará su desplazamiento para ver el eclipse? Ya digo que suena a broma pero es lo que se despacha en el otrora prestigioso Centro de Investigaciones Sociológicas, irreconocible bajo la dirección de José Félix Tezanos.
El escenario de la política comparece asfixiado por presuntos casos de corrupción que comprometen a personajes relacionados con el PSOE o incluso el entorno familiar del Presidente del Gobierno pero el organismo público oficial no se siente concernido a la hora de formular sus preguntas. Tezanos no manifiesta intención de preguntar a los ciudadanos por la corrupción no porque la respuesta carezca de interés sino porque ya sabe la respuesta.
Y no conviene darla al pregonero porque el rechazo a la corrupción lleva aparejado el reproche a quienes esta temporada copan la agenda judicial del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional o los tribunales ordinarios. Y, en fin, si Tezanos preguntara por la corrupción le resultaría más difícil presentar al PSOE -así lo hace el sondeo- como el primer partido del país con una intención de voto del 31,3%. Cinco puntos por delante del PP, el partido que viene de ganar los cuatro últimos comicios autonómicos: en Castilla y León, en Extremadura, en Aragón y en Andalucía donde quedó a dos diputados de conseguir la mayoría absoluta.
La primera reflexión a la que invitan las preguntas sobre el eclipse y no sobre la corrupción, induce a pensar mal sobre Tezanos, pero una segunda lectura puede cambiar la cosa. Quizá no hemos caído en que el interés por el eclipse esconde una metáfora sobre el ocaso que se cierne sobre la legislatura a la luz del bloqueo parlamentario y la sensación de viaje a ninguna parte emprendido por Pedro Sánchez. Antaño, en tiempos de superstición, los eclipses podían decidir batallas, ogaño de la mano de la sociología, ayudan a distraer al personal. En eso están.
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