Falsos autónomos y trabajadores por cuenta ajena

Falsos autónomos y trabajadores por cuenta ajena

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MADRID 14 Jun.

En política, en periodismo y en las cloacas hay autónomos, falsos autónomos, trabajadores por cuenta ajena y hooligans. Pueden ustedes ir haciendo la lista con lo que cada día la UCO, los medios de comunicación y los jueces ponen sobre la mesa. Y da la impresión de que no es nada con lo que falta por salir y con lo que tal vez no salga nunca aunque haya pasado. También es cierto que hay "autónomos" -los de verdad son gente enormemente respetable y permanentemente maltratada- que son falsos autónomos porque tienen jefe, empresa, dependencia, horario ininterrumpido, pluses por trabajo peligroso y no cotizan por lo que perciben. La corrupción está reñida con la ética, como el periodismo lo está con la sumisión al que manda y la política lo debería estar con la mentira, la falta de transparencia y con la búsqueda del interés personal o de partido en lugar del bien común. Y si las cloacas esconden toda la basura, la política no es ajena al rencor y a hacer imposible el diálogo o el encuentro y, a veces también el periodismo incumple sus normas básicas porque en lugar de ser un instrumento de control del poder político, se somete a él.

León XIV les dijo a los diputados y senadores -tranquilos, casi todos han olvidado ya lo que escucharon y aplaudieron, no les hará mucha mella- que "toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público", que "la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no contiene humillación" y que "una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando además de ser válida en su forma puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse".

Muchas de las cosas que están pasando en el Parlamento, en el Gobierno, en el Tribunal Constitucional, en la Fiscalía General del Estado, en decisiones o actuaciones gubernamentales en relación con empresas como Plus Ultra, Tubos Reunidos, Air Europa, Indra, Telefónica, Red Eléctrica y muchas más demuestran que la política española ya no se hace en el Parlamento, sino fuera de él, sin controles y, a veces, con delincuentes como conseguidores y ejecutores, que es, curiosamente, lo que practica con entusiasmo Donald Trump.

Una Fiscalía General del Estado que recibe visitas secretas, abre sus puertas a presuntos delincuentes, las esconde y guarda silencio sobre lo que allí se trató, premia con cargos a dedo a los que se saltaron las normas de buen funcionamiento de la institución o garantizan la sumisión al poder, no es un Ministerio Fiscal que ejercita su tarea conforme a criterios de legalidad e imparcialidad incluso contra el poder. ¿Alguien cree que, con la actual imparcialidad de la FGE, se le podría dar la instrucción de los procedimientos penales, como pretende el Gobierno, y que los ciudadanos podríamos estar tranquilos?

Las cloacas socialistas son tan perniciosas y delictivas como lo fueron las del PP. Por eso actúa la justicia y condena en función de los hechos probados. Por eso, algunos ministros del PP fueron absueltos y otros condenados. Pero no siempre es así: el juicio contra Jordi Pujol y sus hijos ha tardado doce años en celebrarse; el caso de los ERE se alargó durante quince y, luego, el indulto borró la justicia y el TC lo consumó; los de la Kitchen, Gürtel, Zaplana, Camps o Jaime Mata, otros muchos. Eso no es justicia. Y cuando un partido como el PSOE no se querella contra la cloaca de esa tal Leire Díez, contra el espionaje oficializado y contra la basura que amenaza los cimientos del partido y del Estado o paga las defensas de Ábalos y Koldo, es que posiblemente ninguno los fontaneros eran autónomos sino que estaban a sueldo.

Cuando un ministro -tan hooligan como Óscar Puente o como la ex María Jesús Montero- dice que hay jueces prevaricadores, pero no se va a continuación al juzgado a denunciarlo, hay juego sucio. Y cuando los periodistas dicen que está demostrado que David Sánchez es inocente porque no hay ninguna prueba concluyente o que hay una persecución contra Begoña Gómez, y lo hacen sin conocimientos jurídicos y antes de que la justicia hable, cuando reciben y acatan las instrucciones del poder o de sus cloacas o están a sueldo del poder, sea del signo que sea, demuestran que tampoco el periodismo atraviesa su mejor momento. Martin Wolf, un influyente analista político, decía hace poco que "estamos sufriendo estupidez y caos, pero sobreviviremos al caos". Lo que no se es si sobreviremos a tanta corrupción, tanta mentira y tanta hipocresía.


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