La gran deZPción

La gran deZPción

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

 He de admitirlo: soy un ingenuo. Me creí lo de Zapatero como referente de honradez, ya que no de clarividencia. Y me creí a Yolanda Díaz como posible sustituta de Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno cuando Sánchez diese -día incógnito- paso a un lado.

Y ni ZP, aquel por quien apostaban escritores y cantantes 'progres' como paradigma de la rectitud moral, era tan escrupulosamente ético ni los mimbres de doña Yolanda y de Sumar daban para mucho más de lo que han dado de sí: un continuo descalabro en las encuestas y una jaula de grillos en el movimiento. En los próximos días veremos la gran cuadratura del círculo, porque ZP tendrá que convencernos de que no ha cometido irregularidad alguna, joyas incluidas. Y doña Yolanda habrá de considerar si tienen razón los que, dentro de aún Sumar, piensan que debe abandonar cuanto antes el Gobierno de Pedro Sánchez.

 

Escribí, corría el año 2008, un libro titulado 'La Decepción'. Los rostros de portada eran los de Zapatero y Rajoy. El subtítulo era 'crónica amarga y secreta de cuatro años de crispación'. Algunos pensábamos que aquello era el colmo del desmadre político. Estábamos bien lejos de imaginar hasta dónde iban a llegar las aguas embarradas. Y cuando escribí 'El Zapaterato, la negociación: el fin de ETA', en 2010, aún admiraba el tesón y el valor con los que ZP, apoyado en Rubalcaba, emprendió y prosiguió, en medio de la crítica feroz del PP, las conversaciones que iban a llevar al final de la banda asesina.

Quiero decir con ello que mucha parte de todo aquello en lo que creímos y con lo que, hasta cierto punto, colaboramos algunos que nos sentimos algo protagonistas de la Transición ha saltado en pedazos. Y quienes, mucho tiempo ha, allá por 2014, llegamos a atisbar en Pedro Sánchez, competidor por la secretaría general del PSOE, una posibilidad de regeneración de un partido gastado, ciertamente nos equivocamos no poco. Aquellos libros de Historia se ven opacados por la propia historia posterior: las dosis de ética y moral con las que algunos llegaron al poder se fueron desvaneciendo hasta llegar a lo que hay ahora.

ZP ha sido la última gran decepción. Lo fueron, si bien en un grado muy diferente, Felipe González y el Aznar de la segunda Legislatura. Ambos se ven ahora ante la tesitura de tener que explicar sus ganancias pospresidenciales de puertas giratorias e influencias traficadas: nada ilegal, por supuesto, digo, pero sí bastante antiestético. Ya se ve que no es fácil pasar a la posteridad como un gran Presidente del Gobierno de España. Sobre todo, superado el segundo mandato, que es cuando los próceres, aquejados del síndrome de Hubris, se creen inmunes, impunes y omniscientes.

Por eso me asustan tanto los planes de pervivencia política que nos anuncia Pedro Sánchez, cuando acaba de pasar el Rubicón de los ocho años, que han sido de poder casi absoluto si no fuese por los jueces, la prensa y, por otro lado, los descerebrados que decidieron hacerse ricos en su entorno. Y que son los que harán que el presidente deje de serlo anticipadamente a lo que son sus planes.

Me parece que iniciamos unas jornadas en las que va a quedar muy claro que también nos han estafado nuestra Historia. Aquellos libros que hablaban de un pasado y un presente esforzados han quedado invalidados por lo que ocurrió a continuación. Sé que ni Zapatero, en sus inminentes comparecencias ante el juez, ni Sánchez, en las suyas ante el Parlamento y la opinión pública, van a pedirnos perdón por estas estafas. Y aún se creerán que, a la postre, les debemos algo.


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.