Agentes de la Policía Nacional han ratificado durante el juicio por el asesinato de un joven en una discoteca de Fuenlabrada en octubre de 2022 que el principal acusado fue detenido años antes por su presunta implicación en una serie de robos violentos a ancianos cometidos en el distrito madrileño de Villaverde mediante la técnica del conocido como ‘mataleón’.
La vista oral, que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid, se ha retomado este lunes con nuevas declaraciones de agentes que participaron en operativos policiales contra bandas juveniles violentas desarrollados entre 2020 y 2023. En el proceso se juzga a cuatro jóvenes por el crimen ocurrido en la madrugada del 3 de octubre de 2022, que se saldó con la muerte de un joven de 21 años y tres heridos graves.
Durante la sesión, un agente ha explicado que el acusado considerado por los investigadores como ‘Suprema’ del llamado Coro de Campamento de la banda Dominican Don’t Play (DDP) fue detenido en 2013 cuando tenía 19 años por su presunta participación en una decena de robos con violencia.
Según el testimonio policial, estos ataques se cometían mediante la técnica del ‘mataleón’, que consiste en abordar a la víctima por la espalda para estrangularla momentáneamente y sustraerle sus pertenencias. Las víctimas eran principalmente mujeres de edad avanzada a las que se robaba el bolso en la vía pública.
El agente ha señalado que el acusado fue reconocido “sin género de dudas” en varias identificaciones policiales relacionadas con aquellos hechos, que se produjeron en un momento en el que la Policía detectó un incremento de este tipo de delitos en la zona de Villaverde.
Durante el juicio, varios policías han ratificado también los atestados que vinculan a los procesados con la banda juvenil Dominican Don’t Play, una de las organizaciones investigadas en Madrid por su implicación en enfrentamientos violentos con otros grupos.
En el banquillo se sientan cuatro jóvenes, dos de ellos acusados de ser los autores intelectuales del asesinato a tiros de Sailer H., hijo de un exalcalde y exdiputado nacional de República Dominicana.
Los agentes han señalado que varios de los acusados fueron identificados en numerosas ocasiones entre 2020 y 2023 en compañía de miembros de la banda, especialmente en zonas del distrito de Latina y del barrio de Aluche, señalados por los investigadores como puntos habituales de reunión del grupo.
Muchas de estas identificaciones se realizaron dentro de la denominada ‘operación Hispano’, un dispositivo policial impulsado en diciembre de 2022 por la Delegación del Gobierno en Madrid para reforzar la lucha contra las bandas juveniles violentas.
Durante los controles policiales, los agentes detectaron distintos símbolos asociados a la organización, como tatuajes con la inscripción Dominican Don’t Play, coronas de cinco puntas, rosarios o bandanas con los colores de la bandera dominicana.
En varias intervenciones también se incautaron armas blancas, entre ellas machetes, navajas mariposa o cuchillos de gran tamaño. En uno de los operativos, los agentes localizaron un machete de unos 60 centímetros que uno de los identificados había arrojado entre unos matorrales.
Según la investigación policial, algunos de los procesados ocupaban posiciones intermedias dentro del llamado Coro de Campamento de la banda, lo que para los investigadores evidenciaría su implicación activa en la organización.
La Policía sostiene que el asesinato del joven en Fuenlabrada fue una acción de venganza de los Dominican Don’t Play contra la banda rival de los Trinitarios por un ataque previo ocurrido en otra discoteca de la capital.
De acuerdo con las investigaciones, la agresión habría sido ordenada por uno de los acusados considerado líder del citado coro dentro de la organización.
El juicio cuenta con la declaración de cerca de 160 testigos, entre ellos numerosos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que participaron en las investigaciones y operativos relacionados con los acusados.
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