El alcalde de la capital pide en el foro Wake Up Spain un marco normativo más flexible para competir con las grandes ciudades del mundo y advierte del riesgo de debilitamiento democrático ante el avance del autoritarismo.
José Luis Martínez-Almeida ha reclamado este viernes en el foro Wake Up Spain un marco de competitividad fiscal y normativa más amplio para que Madrid pueda competir con las grandes ciudades internacionales. El alcalde ha pedido además una "militancia en la democracia" frente a los riesgos de deterioro institucional y autoritarismo.
En su intervención ante el foro organizado por el diario El Español, Almeida ha defendido que el futuro del mundo se juega en las ciudades y ha subrayado el peso creciente de los ayuntamientos en la toma de decisiones. Para que Madrid compita en igualdad de condiciones con otras grandes capitales, ha insistido, necesita herramientas normativas que le permitan actuar con mayor eficacia y un marco fiscal más competitivo.
Esa capacidad es clave para consolidar la imagen de la capital como un lugar donde se toman decisiones, se genera actividad económica y suceden "las cosas", ha argumentado el regidor. Pero el alcalde no ha limitado su reclamo al Ayuntamiento: ha pedido que las instituciones europeas reconozcan con mayor claridad el valor estratégico de las ciudades.
Después de cuatro décadas en las que Europa ha vivido sus mejores años en paz, prosperidad, cohesión social y creación de riqueza, ha llegado el momento de que la Unión Europea acerque sus decisiones a la realidad urbana. Almeida ha pedido un mayor esfuerzo de las instituciones comunitarias para escuchar a las ciudades y permitirles influir de forma más activa en los procesos de toma de decisiones. No basta con que Europa vea a las capitales como receptoras de políticas: deben formar parte del diseño de esas respuestas.
Almeida ha aprovechado su intervención para lanzar un mensaje político más amplio sobre la situación internacional. En un contexto que ha definido como convulso, ha reclamado una defensa más firme de la democracia y ha sostenido que quienes creen en ella deben dar un paso adelante.
Ha apelado a una defensa "beligerante" de la democracia liberal, entendida como un sistema basado en los derechos fundamentales, la separación de poderes y el respeto a las instituciones. Para Almeida, ese compromiso es imprescindible ante el avance del autoritarismo en distintas partes del mundo.