La Alianza por la Crianza denuncia la falta de apoyo para la conciliación familiar en verano

El 94% de las familias numerosas considera insuficientes las políticas de conciliación actuales.

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Con el final del curso escolar a la vista, millones de madres y padres se enfrentan nuevamente al desafío de la conciliación durante el verano, una preocupación que se intensifica en estas fechas. La Alianza por la Crianza, que agrupa a cinco entidades, ha subrayado la situación de indefensión y soledad que viven las familias al tener que atender a sus hijos e hijas cuando las clases finalizan, y ha hecho un llamamiento urgente a implementar medidas de conciliación efectivas que lleguen a todas las familias.

Las organizaciones que forman parte de la Alianza – Save the Children, la Federación Española de Familias Numerosas, la Federación de Familias Monomarentales, la Asociación Madres Solteras por Elección y la Unión de Asociaciones Familiares – consideran que el modelo actual de conciliación sigue recayendo en las familias, sin contar con el apoyo público necesario. Las plazas en las escuelas de verano públicas son limitadas, y los campamentos privados suponen un gasto que muchas familias no pueden asumir. Como resultado, muchas de ellas se ven obligadas a recurrir a abuelos, amigos o familiares, o a tomar días de vacaciones, incluso organizando turnos entre la pareja, lo que no siempre es suficiente para cubrir todos los días sin colegio y las vacaciones escolares.

La conciliación se ha convertido en la principal preocupación para las familias, que sienten que esta cuestión sigue sin resolverse. Según una encuesta realizada por la Federación Española de Familias Numerosas el pasado verano, el 94% de las familias numerosas considera que las políticas de conciliación no se adaptan a su realidad diaria. Este asunto, que implica compaginar trabajo y familia, preocupa al 41% de las familias, superando incluso la carga física y mental que conlleva educar y criar a varios hijos e hijas (31%) y las dificultades económicas para llegar a fin de mes (más del 28%).

Las cinco entidades que componen la Alianza por la Crianza han solicitado la implementación de medidas reales de conciliación que no dependan del poder adquisitivo. “Conciliar es fácil cuando se pueden pagar actividades extraescolares para todos tus hijos e hijas o disponer de días de permiso laboral no remunerado, pero para una gran mayoría de familias esto no es posible”, han denunciado. Esta situación es especialmente preocupante dado que 2.6 millones de niños y niñas en España viven en hogares que no pueden permitirse al menos una semana de vacaciones al año. Además, los actuales permisos por cuidado de hijos e hijas menores de 8 años, que son de 8 semanas, no han sido remunerados como se esperaba, lo que en la práctica equivale a no tener nada. Actualmente, solo hay 2 semanas retribuidas por el cuidado de hijos e hijas menores de 8 años, aprobadas el año pasado, pero solo para trabajadores con hijos nacidos desde agosto de 2024, dejando a miles de padres y madres sin este recurso tan esperado.

Es fundamental que estas y otras medidas de conciliación, permisos y ayudas se adapten a la realidad de las familias de trabajadores autónomos. La problemática de la conciliación afecta a todas las familias con hijos e hijas, pero es especialmente grave en el caso de las familias numerosas, las monomarentales, aquellas con algún miembro con discapacidad que requiere cuidados especiales y las familias en situación de vulnerabilidad, que no pueden costear campamentos, no pueden organizar turnos ni permitirse faltar al trabajo sin que esto afecte a su salario. En el caso de las familias monomarentales, la situación es aún más complicada, ya que la única persona adulta debe asumir tanto los gastos de crianza como las responsabilidades del cuidado, lo que hace inviable repartir vacaciones, horarios o gastos de actividades externas.

A pesar de esta situación, las familias monomarentales continúan sin recibir la prioridad necesaria en campamentos urbanos, escuelas de verano o recursos públicos de cuidado, lo que provoca que muchas de ellas dependan casi exclusivamente de sus redes informales de apoyo. Según el estudio “Madres y punto. La realidad invisible de la monoparentalidad en España” elaborado por FAMS en 2019, el 65% de las madres recurren a familiares para poder conciliar, el 27% a amistades y un 10% reconoce pagar apoyos puntuales o habituales, mientras que un 10% afirma no contar con ayuda de nadie.

Ante la falta de recursos públicos, el apoyo familiar se convierte en un recurso esencial, aunque no es una opción viable para todas las familias. Para muchas familias numerosas, el coste de los campamentos o actividades extraescolares para 3, 4 o más hijos e hijas es excesivo. Según una encuesta de la Federación Española de Familias Numerosas realizada en verano de 2025, el 51% de estas familias recurre a los abuelos como principal apoyo, frente a otros recursos externos como extraescolares (28%) o canguros (22%). En el caso de las familias migradas, la conciliación se complica aún más debido a la ausencia de familiares cercanos o redes comunitarias consolidadas. En el estudio “Monomarentalidad Migrada desde una perspectiva interseccional II” (FAMS, 2024), se identificó que las ayudas a la conciliación dirigidas a madres e infancia son una prioridad para resolver los problemas de las familias monoparentales, incluso por encima del acceso a la vivienda.

La actual crisis habitacional también impacta directamente en la capacidad de conciliación, ya que muchas familias se ven obligadas a trasladarse a municipios alejados en busca de una vivienda asequible, lo que les hace perder las redes de apoyo cercanas que son fundamentales para el cuidado cotidiano. La Alianza por la Crianza, formada por Save the Children, la Federación Española de Familias Numerosas, la Federación de Familias Monomarentales, la Unión de Asociaciones Familiares y la Asociación de Madres Solteras por Elección, tiene como objetivo abordar la creciente dificultad que enfrentan las familias debido al aumento del coste de la crianza, la precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda y la falta de políticas de conciliación adecuadas. Desde mayo, la Alianza ha lanzado una campaña de recogida de firmas que incluye, entre otras peticiones a los responsables políticos, la aprobación urgente de una prestación universal a la crianza.