El Ayuntamiento de Madrid comienza la retirada de los toldos instalados en la Puerta del Sol, en una operación que incluye desmontaje, limpieza, almacenamiento y futura reinstalación en mayo, y que supondrá un coste total de 200.000 euros. Así lo ha confirmado este lunes la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, en declaraciones desde Valdebebas.
La edil ha reconocido la complejidad del proceso, debido tanto al diseño técnico como a las exigencias patrimoniales que rigen las intervenciones en esta emblemática plaza, declarada Bien de Interés Cultural. “Ha habido que modificar bancos, enviarlos a Galicia para su adaptación, hacer anclajes en edificios protegidos, y todo bajo supervisión patrimonial”, ha detallado, recordando que el proyecto inicial ya tuvo que ser reformulado para ajustarse a los criterios de la Comisión de Patrimonio.
García Romero ha explicado que la operación no solo se limita a la retirada de la lona. Incluye toda la infraestructura asociada, considerada “obra civil”, que convierte este sistema de sombreado en una instalación estacional desmontable, con sus correspondientes costes de mantenimiento. El desmontaje se prolongará durante unas tres semanas y volverá a ejecutarse su montaje en torno al mes de mayo del próximo año.
Sobre la acogida ciudadana, la delegada ha defendido que los toldos “sí han gustado”, dentro de las limitaciones técnicas y estéticas impuestas por el carácter histórico de la Puerta del Sol. “Ha sido la solución que ha podido ser, condicionada por Patrimonio, que marcaba incluso el color y la tela”, ha señalado.
Pese a las restricciones, García Romero ha asegurado que los toldos han cumplido su función de mejorar el confort térmico, rebajando la temperatura entre 5 y 10 grados, según estudios técnicos. “Estamos satisfechos. Hoy Sol es una plaza plenamente peatonal, fruto de un proyecto aprobado por la Comisión Local de Patrimonio y que ganó un concurso del Colegio de Arquitectos en 2014”, ha concluido.