El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, ha asegurado que en noviembre desaparecerá la autopista A-5 en superficie, una infraestructura que, según ha recordado, discurre “a dos palmos de las ventanas de las viviendas”, y que será sustituida por un nuevo espacio urbano tras la puesta en servicio del túnel soterrado.
En una entrevista en la Cadena Ser, Carabante ha explicado que el Gobierno municipal prevé finalizar las obras del túnel a finales de este año, de modo que el tráfico rodado pueda circular por el trazado subterráneo entre noviembre y diciembre. Ese hito permitirá iniciar de inmediato los trabajos de urbanización en superficie y abordar la transformación integral del entorno.
El responsable de Movilidad ha subrayado que la eliminación de la autopista en superficie supondrá un antes y un después para los barrios colindantes, al retirar una barrera física y acústica que durante décadas ha condicionado la vida cotidiana de miles de vecinos. Con la entrada en funcionamiento del túnel, ha insistido, “a los vecinos ya les hemos quitado la autopista”, incluso antes de que concluya la urbanización definitiva.
Carabante ha comparado la actuación prevista con intervenciones emblemáticas de la ciudad, destacando que el proyecto dará lugar a “un gran parque de transformación urbana, como pocas veces se ha hecho en Madrid”, con un planteamiento similar al que supuso en su día Madrid Río.
Las obras de urbanización en superficie arrancarán previsiblemente entre noviembre y diciembre y se prolongarán durante aproximadamente doce meses. Durante ese periodo se ejecutará el nuevo espacio verde, concebido para coser barrios, mejorar la calidad ambiental y devolver el espacio público a los peatones.
El delegado ha defendido que, aunque los trabajos continuarán durante 2026, la actuación más relevante para los residentes será la desaparición definitiva del tráfico en superficie. En su opinión, este avance justifica el esfuerzo inversor y las molestias temporales de una obra que considera estratégica para la ciudad.
La transformación de la A-5 forma parte de la apuesta del Ayuntamiento por reducir el impacto de las grandes infraestructuras viarias en zonas residenciales y por priorizar un modelo urbano más habitable. Carabante ha recalcado que el proyecto no solo mejora la movilidad, sino que corrige una situación heredada que situaba una autopista “prácticamente pegada a las viviendas”.