El contrato de limpieza viaria cumple un año con polémica

El contrato de limpieza viaria cumple un año con polémica

 

Al año de entrar en vigor el "contrato integral" de limpieza viaria y conservación de zonas verdes de Madrid, la oposición asegura que la ciudad está "más sucia" y que el Ayuntamiento "subastó" estos servicios al mejor postor, mientras el Gobierno local defiende que, tras la huelga de 2013, la tendencia este año "es positiva".

En contra de lo que piensa la oposición, el Gobierno municipal del PP sostiene, como han dicho en repetidas ocasiones la alcaldesa, Ana Botella, y el delegado de Medioambiente y Movilidad, Diego Sanjuanbenito, que este tipo de contratos introducen más orden, más coherencia y equilibrio en la prestación de los servicios y permiten racionalizar el gasto municipal.

De hecho, aseguran que suponen para el Ayuntamiento un ahorro anual de unos 120 millones de euros -a finales de 2013 hablaban de 100 millones- y además las empresas contribuyen con otros 149 millones a realizar inversiones en la ciudad programadas por el Ayuntamiento.

Ni la huelga de basureros de noviembre de 2013 desanimó al ejecutivo de Ana Botella, que aseguró entonces, y ha cumplido, que no renunciaría a firmar más contratos integrales de prestación de servicios mediante el sistema de pago por resultados sin obligar a las adjudicatarias a mantener una plantilla determinada.

Para Jaime Lissavetzky (PSOE), este contrato es "uno de los mayores fiascos" de la gestión de Ana Botella, porque deja la limpieza de Madrid "en manos de las empresas concesionarias que son las que deciden cuántos barrenderos sacan a la calle, dónde y cuándo se limpia".

A su juicio, la suciedad "ha aumentado escandalosamente y la conservación del arbolado urbano ha empeorado hasta tal punto, que los accidentes por caída de árboles y ramas en la vía pública ha provocado la alarma" de los ciudadanos.

Según Lissavetzky, el contrato "empezó con mal pie provocando la peor huelga de limpieza que se recuerda en Madrid" por el intento de las empresas de despedir a 1.134 trabajadores, un conflicto que se resolvió aplicando un ERTE por el que "en las calles de Madrid hay 1.000 trabajadores de limpieza menos que hace dos años".

Destaca que los baldeos mecánicos se hacen una vez a la semana en las calles principales y una vez al mes en las secundarias; no hay campaña especial de recogida de hojas; los chicles se retiran cada dos meses y la frecuencia de barrido, vaciado de papeleras, limpieza de cunetas y alcorques "son fijadas libremente por las empresas, según el PSOE.

A juicio de IU, "lo único que han supuesto estos contratos es paro, precariedad y servicios públicos lamentables. No hay más que ver el estado de la ciudad. Ya no existe cuerpo del mobiliario urbano, tampoco existe el cuerpo de áreas infantiles, ni el cuerpo específico de cuidado del arbolado viario", señala Raquel López.

El ERTE, aplicado después de trece días de huelga, supone 45 jornadas anuales menos por trabajador para toda la plantilla, lo que supone "mil barrenderos menos al año en los barrios y 248 jardineros menos al día", según López para quien "hace un año se subastaron los servicios públicos al mejor postor".

Según UPyD, "basta con pasear por Madrid o hablar con la gente para constatar que la ciudad está mucho más sucia, la falta de baldeos es evidente, en las calles hay hojas y excrementos caninos, los contenedores acumulan a su alrededor todo tipo de desperdicios sin que se recojan en los plazos marcados" por los pliegos.

"Lamentablemente, que este contrato no funciona no sólo se ve, sino que hasta se huele. Estamos hablando, en consecuencia, de un cumpleaños infeliz", señala el portavoz adjunto magenta Jaime Berenguer.

Aunque el Ayuntamiento puede multar a las concesionarias por sus incumplimientos, el método establecido es "muy poco operativo: para toda la ciudad, hay poco más de 150 inspectores para sancionar a las concesionarias", y las quejas de los ciudadanos "apenas afectan a la facturación mensual de las empresas", dice Berenguer.

Para CCOO, el contrato integral, conocido como el número 5, "ha fracasado, sin duda", ha dicho su secretario en el Ayuntamiento, Juan Carlos Nicolás, para quien "las políticas basadas en reducir el gasto se pueden llevar por delante los servicios públicos que se pretende dar".

En su opinión, "el deterioro de parques y jardines es tal, que en el futuro tendrá sus consecuencias", según este jardinero de profesión quien advierte que los recientes accidentes por caídas de ramas podrían ocurrir "con mayor frecuencia, si la falta de cuidado se mantiene".

Los árboles jóvenes secos "se cuentan por miles por toda la ciudad, sobre todo en distritos periféricos, Vallecas, Usera, Latina, San Blas", añade.

Las praderas están "muy deterioradas" y acumulan residuos; la mala hierba "invade" los paseos, los arbustos y setos no se recortan; hay bancos, papeleras y vallas rotas, además de fuentes y riegos que funcionan mal, señala CCOO en su informe sobre el primer año del "contrato número 5".