El acusado arrebató el arma reglamentaria a un agente durante un forcejeo en la estación y trató de dispararle dos veces, aunque el arma tenía activado el seguro.
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a seis años de prisión a un hombre por intentar matar a un agente de la Policía Nacional tras arrebatarle su arma reglamentaria durante una intervención policial en la estación de Metro de Gran Vía en diciembre de 2024.
En la sentencia, la Sala considera al acusado autor de un delito de homicidio agravado por constituir atentado contra agente de la autoridad en grado de tentativa. La resolución se ha dictado después de que el procesado mostrara su conformidad con la acusación del Ministerio Fiscal, lo que ha permitido emitir una sentencia de conformidad según lo previsto en el artículo 787 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Los hechos se produjeron el 30 de diciembre de 2024, cuando dos agentes de la Policía Nacional que realizaban labores de prevención de la delincuencia en la estación de Metro de Gran Vía, vestidos de paisano, se acercaron al acusado y a otro individuo para proceder a su identificación y realizar un registro corporal.
Los agentes se identificaron como policías mostrando su placa y carné profesional. Durante la intervención, el acusado comenzó a comportarse de forma agresiva y a gritar a los viajeros que “le estaban intentando robar”, con el objetivo de generar confusión. Esta maniobra permitió que el hombre que le acompañaba lograra huir del lugar, siendo perseguido por uno de los agentes.
Cuando ambos policías se separaron, el acusado quedó a solas con el segundo agente. En ese momento se giró bruscamente hacia él y comenzó un forcejeo, durante el cual logró apoderarse de la pistola reglamentaria del policía.
Según recoge la sentencia, con el arma ya en su poder el acusado encañonó al agente y apretó el gatillo apuntando al tórax y al abdomen con la intención de acabar con su vida, aunque el disparo no llegó a producirse porque el arma tenía activado el seguro.
Al comprobar que no había disparado, el procesado manipuló la corredera para intentar cargar el arma y volvió a accionar el gatillo apuntando de nuevo a zonas vitales del agente, pero nuevamente el arma no disparó por el mismo motivo.
En ese momento el policía consiguió agarrar al acusado y hacer que el arma cayera al suelo. Tras un nuevo forcejeo logró reducirlo con la ayuda de vigilantes de seguridad del Metro, alertados por los usuarios, y de su compañero, que regresó tras perseguir al otro individuo.
Como consecuencia del enfrentamiento, el agente sufrió una contusión en la rodilla izquierda y un esguince en el tobillo derecho. Las lesiones requirieron únicamente una primera asistencia facultativa y tardaron cinco días en curar, sin impedirle continuar con sus actividades habituales ni dejar secuelas.
El acusado fue detenido ese mismo día y permanece en prisión provisional desde el 1 de enero de 2025, situación que fue ratificada por la autoridad judicial.
La Audiencia Provincial considera probado que el acusado dirigió el arma hacia zonas vitales del cuerpo del agente y accionó el gatillo en dos ocasiones, lo que demuestra una clara intención de matarlo. El resultado mortal no se produjo únicamente porque el arma tenía activado el seguro.
Por estos hechos, el tribunal le condena a seis años de prisión por un delito de homicidio agravado en grado de tentativa y le impone además la pena accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
La sentencia también establece que la pena de prisión podrá ser sustituida por la expulsión del territorio nacional una vez que el condenado haya cumplido dos terceras partes de la condena, acceda al tercer grado penitenciario o se le conceda la libertad condicional, al encontrarse en situación irregular en España y carecer de arraigo en El País.