El consejero Carlos Novillo recibió a los 40 efectivos en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas; el equipo colaboró en el rescate de tres personas atrapadas entre escombros y coordinó el trabajo de una docena de equipos internacionales.
El Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid (ERICAM) regresó este viernes a la capital tras diez días de intervención en Venezuela para labores de rescate y apoyo a la población afectada por los terremotos del 24 de junio. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, recibió a los 40 efectivos en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
El operativo estuvo formado por personal del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, sanitarios del SUMMA 112, guías caninos de la Escuela Española de Salvamento y Protección Civil de Las Rozas con cuatro perros, y dos Bomberos del Ayuntamiento de Madrid especialistas en análisis de estructuras. La Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM 112) activó el despliegue apenas un día después de los seísmos, estableciendo la base en La Guaira.
Las labores se centraron en la búsqueda de supervivientes mediante perros de rescate, drones y cámaras térmicas, así como en el análisis de estructuras dañadas. El equipo colaboró directamente en la asistencia a tres personas —una mujer y sus dos nietos— que habían quedado atrapadas entre los escombros. Asimismo, el ERICAM supervisó uno de los sectores del área afectada y coordinó el trabajo de una docena de equipos de rescate internacionales.
El oficial de Bomberos de Madrid Julio Rodríguez explicó que las labores desarrolladas incluyeron evaluación estructural, reconocimiento de escenarios y apoyo logístico. "Nos venimos orgullosos", señaló. Su compañero, el oficial José Luis Bordel, destacó la rapidez del despliegue como factor clave: "Al integrarnos en el equipo ERICAM hemos podido acudir muy rápidamente al lugar, que es algo fundamental en este tipo de emergencias."
Bordel describió un escenario de gran impacto tras los seísmos, con infraestructuras de transporte y sanitarias colapsadas y una elevada demanda inicial de asistencia. "La atención que hemos podido dar al principio ha sido súper necesaria. La gente lo ha agradecido mucho y según llegábamos ya nos estaban pidiendo ayuda", relató. El oficial reconoció que la experiencia ha sido emocionalmente dura: "Nos vamos tristes por lo que hemos vivido, frustrados un poco también porque siempre piensas que puedes hacer más, pero orgullosos porque pensamos que hemos estado donde teníamos que estar."
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