Del trigo al S&P 500: cómo funcionan los futuros y por qué pueden proteger tu dinero en mercados volátiles

Del trigo al S&P 500: cómo funcionan los futuros y por qué pueden proteger tu dinero en mercados volátiles

El concepto de futuros suele ser interpretado de forma errónea muchas veces, causando que muy pocos traders e inversores principiantes conozcan este producto.

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Este es un tipo de instrumento de inversión bastante útil y de los más antiguos que existen: los primeros contratos de futuros estandarizados se negociaron en el Chicago Board of Trade (CBOT) en 1865 [1]. Entenderlos puede abrir la puerta a nuevas estrategias de inversión y cobertura, especialmente en estos tiempos en los que las economías locales son un ejemplo de montaña rusa constante, con altos y bajos.

Pero, ¿Qué son?

Empecemos por el principio: ¿qué son los futuros? Con AvaTrade puedes aprender y operar este instrumento de forma accesible. Un futuro es un tipo de contrato que se establece entre dos partes para comprar o vender un activo en alguna fecha futura determinada dentro del contrato de operación. El gran detalle es que se hará al precio acordado el día en que se definió la operación. Ese activo puede ser una materia prima (petróleo, oro, maíz, trigo), un índice bursátil (S&P 500, IBEX 35), una divisa (euro-dólar), un bono o incluso criptomonedas.

Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los derivados financieros —categoría que incluye los futuros— representaron en 2023 un volumen nocional global superior a los 715 billones de dólares en mercados OTC [2]. En España, el mercado de derivados oficial es el MEFF (Mercado Español de Futuros Financieros), supervisado por la CNMV y regulado bajo el Reglamento europeo EMIR (Reglamento UE n.º 648/2012) [3].

Podemos entenderlo con un sencillo ejemplo. Imagina que tienes una empresa productora de trigo. Dentro de tus planes de operación estimas cosechar 10.000 kilos en seis meses. El precio hoy es bueno, pero temes que baje en el futuro. Mediante estos productos de inversión, puedes fijar el precio hoy, asegurando tus ingresos. Del otro lado, un panadero que necesita trigo puede fijar su coste de producción. Ambos eliminan la incertidumbre que, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), es la principal causa de amenaza a la estabilidad financiera global [4]. Ese es el espíritu original de los futuros: protegerse contra la volatilidad.

¿Cómo funcionan?

Los futuros se negocian en mercados especializados conocidos como Bolsas de Futuros. A nivel mundial destacan el CME Group (Chicago), el Eurex (Frankfurt) y el ya mencionado MEFF en España. Dentro de cada uno de estos, los contratos están estandarizados: cada uno especifica la cantidad exacta del activo, la calidad, la fecha de vencimiento y la forma de liquidación.

A diferencia de la gran mayoría de productos de inversión donde debes pagar el total de la misma, en futuros solo se debe depositar un margen o garantía (normalmente entre un 5 % y un 15 % del valor del contrato). Esto genera apalancamiento financiero: con poco capital puedes controlar un gran valor. La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) establece requisitos mínimos de margen para proteger al inversor minorista y limita el apalancamiento máximo en determinados activos desde 2018 bajo sus directrices de protección al cliente [5]. Siempre recordando que el apalancamiento permite generar grandes ganancias con poca inversión, pero también puede amplificar las pérdidas.

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) publicó en su informe trimestral de diciembre de 2023 que el volumen diario promedio negociado en futuros sobre tipos de interés superó los 6,5 billones de dólares durante 2023 [6], lo que ilustra la escala y liquidez de estos mercados.

¿Para qué se usan los futuros?

El principal uso que tiene este instrumento financiero es eliminar la incertidumbre. Empresas y profesionales usan futuros para fijar precios y evitar sorpresas. Una aerolínea puede comprar futuros de combustible para protegerse de una subida del petróleo. De hecho, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en 2023 entre el 40 % y el 60 % de las aerolíneas globales utilizaban instrumentos de cobertura —incluyendo futuros— para gestionar su exposición al precio del combustible [7].

Pero muchos traders no están interesados en tener barriles de combustible de avión en su casa. Simplemente apuestan por la dirección del precio para obtener beneficios. Como los futuros tienen apalancamiento y alta liquidez, atraen a quienes buscan movimientos de corto plazo. Plataformas reguladas como AvaTrade —supervisada por la CNMV en España y autorizada por organismos como el Central Bank of Ireland y la Australian Securities and Investments Commission (ASIC)— permiten a inversores particulares acceder a futuros con condiciones transparentes y herramientas de gestión de riesgo integradas [8].

En resumen

Los futuros no son un mito ni un truco que muchos usan para hacerse millonarios rápidamente. Son un instrumento financiero muy reconocido —regulado en la Unión Europea por la Directiva MiFID II (Directiva 2014/65/UE) y el Reglamento MiFIR [9]—, que busca eliminar la volatilidad y la incertidumbre a la vez que permite especular de forma informada. Y es difícil recordar tiempos más volátiles que los que estamos viviendo en la actualidad.

Como cualquier instrumento con apalancamiento, requieren estudio, disciplina y, sobre todo, una sólida gestión de riesgos. Para quien los entiende, abren un mundo de posibilidades más allá de las simples compraventas de acciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un contrato de futuros y qué activos se pueden negociar con él?

Un contrato de futuros es un instrumento de inversión que consiste en un tipo de contrato establecido entre dos partes para comprar o vender un activo en una fecha futura determinada, pero al precio acordado el día en que se definió la operación.

Pueden negociarse materias primas, índices bursátiles, divisas, bonos soberanos y criptomonedas, todos ellos disponibles en mercados regulados como el MEFF en España o el CME Group en Estados Unidos [3][1].

¿Cómo funciona el margen o garantía en los futuros y qué implica el apalancamiento?

A diferencia de la mayoría de los productos de inversión donde se debe pagar el total, en futuros solo se deposita un margen o garantía, normalmente entre un 5 % y un 15 % del valor del contrato. Esto genera apalancamiento: con poco capital se puede controlar un gran valor. Sin embargo, no debemos olvidar que el apalancamiento conlleva un aumento en el riesgo de pérdidas. La ESMA limita el apalancamiento máximo para inversores minoristas desde 2018 [5] precisamente para proteger a quienes operan con estos instrumentos desde plataformas como AvaTrade, que aplica estas normativas de forma estricta.

¿Qué precaución deben tener los inversores al operar con futuros?

Como cualquier instrumento con apalancamiento, los futuros requieren estudio, disciplina y, sobre todo, una sólida gestión de riesgos. No son un truco para hacerse millonario rápidamente, sino un instrumento financiero serio regulado bajo MiFID II [9] que exige responsabilidad para evitar que el apalancamiento amplifique las pérdidas.

Referencias

[1] CME Group – History of Futures Trading. CME Group Inc. Consultado en mayo de 2026.
[2] CNMV – Informe Anual sobre los mercados de valores y su actuación 2023. Comisión Nacional del Mercado de Valores.
[3] Reglamento (UE) n.º 648/2012 – EMIR. Parlamento Europeo y Consejo de la UE, 4 de julio de 2012.
[4] FMI – How High Economic Uncertainty May Threaten Global Financial Stability. Fondo Monetario Internacional, octubre de 2024.
[5] ESMA – Product Intervention Measures (2018). Autoridad Europea de Valores y Mercados. Decisión de intervención sobre CFDs y opciones binarias, 2018.
[6] BIS – Quarterly Review, December 2023. Bank for International Settlements.
[7] IATA – Airline Fuel and Labour Cost Share 2023. International Air Transport Association, 2023.
[8] AvaTrade – Regulación y licencias. AvaTrade EU Ltd, supervisado por CBI, ASIC, CNMV y otros reguladores.
[9] Directiva 2014/65/UE – MiFID II. Parlamento Europeo y Consejo de la UE, 15 de mayo de 2014.