El alcalde subraya la responsabilidad de la capital de acoger, representar y servir a todos en la entrega de Medallas de la Ciudad.
José Luis Martínez-Almeida ha presentado a Madrid como “lugar de concordia” en un contexto de incertidumbre global, enfatizando “su responsabilidad de acoger a todos” durante la ceremonia de entrega de las Medallas de la Ciudad, celebrada con motivo de San Isidro, patrón de la capital.
la Presidenta del Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, presidió el acto junto a los exalcaldes Ana Botella, Alberto Ruiz-Gallardón y José María Álvarez del Manzano. La jornada incluyó actuaciones musicales de Rubén Pozo, quien interpretó el tema “Madrid” de Pereza, y del DJ Nano, que ofreció una versión tecno del tradicional chotis madrileño.
En su discurso, Almeida buscó “renovar el compromiso de servicio de Madrid y todos los madrileños al conjunto de España”. Presentó a Madrid como una ciudad que se proyecta hacia el futuro con una esperanza “firme” y no “ciega”, porque, a su juicio, ese futuro se construye desde “la estabilidad, la unidad y el respeto a las instituciones”.
"En un momento en que las incertidumbres atraviesan Europa y el mundo y en que España necesita más que nunca de una capital a la altura de los tiempos que corren, Madrid reafirma su vocación de ser el lugar donde la concordia es posible, donde la convivencia siempre encuentra su cauce y donde el bien común y el interés general prevalecen sobre la división", manifestó el alcalde.
Almeida dirigió también su atención hacia la Corona, definiéndola como “garantía de continuidad”. Destacó el papel que desempeñan Felipe VI y la Princesa Leonor como herederos de “una tradición multisecular de servicio a España” y como representación de “la permanencia y la unidad de la nación” conforme a los principios constitucionales.
El regidor conectó ese compromiso monárquico con la función de Madrid como capital, refiriéndose a “servicio a España”, “servicio a la concordia entre españoles”, “servicio a la unidad nacional” y “servicio a una idea de convivencia basada en la lealtad, en la libertad y en el respeto a nuestra historia común”.
"“Este es el compromiso que Madrid asume como propio y renueva hoy de manera solemne: la responsabilidad de acoger a todos, de representar a todos y de servir a todos”", concluyó Almeida, quien cerró su intervención con vivas a Madrid, a San Isidro, al rey y a España.
Previamente, el alcalde había subrayado que Madrid se dedica durante todo el año a su función como capital de España: servir de punto de encuentro para todos los españoles, encarnar la variedad y la unidad nacional y proyectar una imagen auténtica de lo que El País es y de sus posibilidades futuras.
Almeida también rindió homenaje a San Isidro y a la esencia histórica de Madrid. Señaló que, a diferencia de otras capitales europeas cuyos patronos son santos célebres, mártires, reyes o figuras legendarias, Madrid tiene como patrón a “un humilde labrador”, cuya trayectoria de sencillez y entrega al servicio de los suyos se ha convertido en emblema de la ciudad.
El alcalde evocó cómo, en los orígenes de Madrid, pocos hubieran podido prever el desarrollo y la importancia que la ciudad alcanzaría. Destacó también que sigue siendo “la única capital europea que sigue siendo villa y no ciudad”, algo que trasciende, según su criterio, una mera consideración histórica o administrativa.
Para Almeida, esa condición de villa define una forma de vida común caracterizada por la cercanía más que por la solemnidad, por la sencillez más que por la pompa y por la voluntad de convivencia pacífica más que por el enfrentamiento.
El alcalde afirmó que Madrid nunca ha respondido a las dificultades “levantando muros”, sino que ha apelado a la empatía, la solidaridad, el sentido compartido de la justicia y la disposición de comprender al otro para trabajar unidos por el bien común.
Almeida concluyó valorando la perseverancia de los madrileños, su capacidad para superar adversidades y continuar adelante con responsabilidad. Una responsabilidad que, según expresó, forma parte de la obligación inherente a ser capital de España.