El conflicto médico se agrava tras la carta de Mónica García que cuestiona la huelga por el Estatuto propio

El conflicto médico se agrava tras la carta de Mónica García que cuestiona la huelga por el Estatuto propio

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La ministra de Sanidad, Mónica García, ha instado este jueves al Comité de Huelga médico a abandonar la vía de la huelga para reclamar un Estatuto propio y trasladar sus reivindicaciones a otros cauces, como el Parlamento, al considerar que el paro prolongado perjudica a la atención sanitaria y a la población. La carta, enviada a escasos días del inicio de la huelga estatal convocada por los sindicatos médicos, ha sido interpretada en el colectivo como una renuncia explícita del Ministerio a liderar una demanda histórica que la propia García defendió en etapas anteriores desde posiciones políticas y profesionales cercanas a la medicina.

La convocatoria de huelga, impulsada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos, el Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, AMYTS, el Sindicato Médico de Euskadi y O’MEGA, comenzará el lunes 16 de febrero y se repetirá una semana al mes hasta junio. Los convocantes buscan un Estatuto Marco que reconozca de forma específica la singularidad del ejercicio médico y rechazan el acuerdo alcanzado por Sanidad con SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF, al que acusan de diluir las particularidades del colectivo facultativo en un marco generalista.

En su misiva, García recuerda que la Mesa del Ámbito de Negociación es el órgano legitimado para el diálogo laboral y que en ella participan sindicatos elegidos democráticamente para representar a todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud, incluidos los médicos. Sin embargo, entre los facultativos ha causado malestar que quien durante años denunció la precariedad médica y reclamó un trato diferenciado ahora invoque ese mismo marco para negar un Estatuto propio, trasladando la responsabilidad a otros actores institucionales.

Sanidad subraya que ha mantenido más de 20 reuniones con organizaciones del Comité de Huelga y que en diciembre de 2025 remitió un documento con propuestas sin recibir, según el Ministerio, una contrapropuesta formal. Los sindicatos médicos replican que el problema no ha sido la falta de reuniones, sino el cambio de posición política del departamento, que habría pasado de compartir el diagnóstico a blindar un acuerdo que no resuelve las condiciones estructurales del trabajo médico.

La ministra defiende que la reforma del Estatuto Marco, tras 23 años sin actualizarse, supone una mejora sustancial para todos los profesionales sanitarios y que incluye un capítulo específico para los médicos que recoge la “gran mayoría” de sus demandas. Para el Comité de Huelga, ese planteamiento confirma precisamente la ruptura: un simple capítulo diferenciado no garantiza un reconocimiento real de la carga asistencial, la responsabilidad clínica ni el impacto de las guardias sobre la salud y la conciliación, elementos que exigen, a su juicio, un marco jurídico propio.

La carta también deriva a las comunidades autónomas cuestiones clave como retribuciones, pago de guardias, organización de jornadas y planificación de plantillas. Los sindicatos médicos interpretan este punto como una cesión que deja al colectivo expuesto a 17 modelos distintos y refuerza la sensación de abandono desde el ámbito estatal, cuando reclaman mínimos comunes que eviten desigualdades y frenen la fuga de profesionales del sistema público.

García considera “no razonable ni justa” la exigencia de retirar el texto negociado durante más de tres años para iniciar desde cero un estatuto exclusivo para facultativos, al entender que excluiría al resto de profesionales de las mejoras logradas. Desde el ámbito médico rechazan esa lectura y sostienen que pedir un Estatuto propio no es un gesto corporativista, sino una medida de justicia laboral y de seguridad asistencial, incompatible con un modelo que normaliza la disponibilidad ilimitada del médico.

El Ministerio expresa su respeto al derecho de huelga, pero cuestiona su uso para forzar la elaboración de un Estatuto propio y propone alternativas como proposiciones de ley, iniciativas legislativas populares o debates parlamentarios con enmiendas. Para los convocantes, este planteamiento supone, en la práctica, apartar a Sanidad de una reivindicación que afecta al núcleo del sistema y trasladar el problema a un laberinto legislativo, mientras se mantiene un acuerdo que consideran insuficiente.

La respuesta de los sindicatos médicos mantiene el pulso y apela a la coherencia política: recuerdan que el deterioro de la atención no empieza con la huelga, sino con años de sobrecarga, falta de reconocimiento y promesas incumplidas. En ese contexto, interpretan la carta de la ministra como un punto de inflexión que rompe la confianza con un colectivo al que ahora se le pide paciencia institucional, justo cuando siente que quien debía defenderle desde el Gobierno ha optado por otra prioridad.