El bioquímico recibe la Medalla de Honor de Madrid y reivindica la ciencia basada en datos y el respeto al disidente.
El bioquímico Mariano Barbacid, exdirector del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha recibido la Medalla de Honor de Madrid de manos del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, durante las celebraciones de San Isidro. En su intervención en el Palacio de Cibeles, ha reafirmado su compromiso con la investigación oncológica: “con más determinación si cabe que nunca”.
La distinción reconoce sus aportaciones científicas de alcance mundial en el campo de la oncología, su trayectoria investigadora vinculada a Madrid y su papel en demostrar que España produce investigadores de nivel internacional capaces de contribuir significativamente al avance del conocimiento.
Durante su discurso, Barbacid ha defendido una ciencia fundamentada en hechos concretos y ha criticado que el ruido mediático sustituya al conocimiento riguroso. Ha insistido en la importancia del debate honesto y el respeto hacia quienes piensan diferente como pilares de la investigación seria.
El investigador ha explicado que lleva cinco décadas trabajando en los mismos oncogenes que lo llevaron a trasladarse a Estados Unidos hace más de cincuenta años para incorporarse al Instituto Nacional del Cáncer. Allí realizó su descubrimiento más relevante: aislar el primer oncogén humano y demostrar que una mutación puntual en este era responsable del desarrollo del cáncer.
Barbacid ha expresado su gratitud por el “abrazo colectivo de esta gran ciudad” que representa recibir esta medalla, especialmente porque se siente “madrileño por los cuatro costados”. Ha compartido detalles de su infancia madrileña: “Mis abuelos ya eran madrileños. Mi familia paterna era de Cuatro Caminos, una zona en la que yo viví mis primeros doce años, en una pequeña calle, pero con un nombre muy ilustre, Don Quijote”, ha relatado.
Tras esos primeros doce años en Cuatro Caminos, su familia se mudó hacia la calle Orense gracias al “ascensor social” que experimentaron muchas familias durante la “dictablanda”. Desde esa nueva ubicación, podía “ver todos los días el Estadio Santiago Bernabéu”. El científico se ha identificado como “ferviente seguidor” del Real Madrid, aunque ha brindado un guiño al alcalde al mencionar que su padre y sus tíos eran seguidores del Atlético de Madrid.
En la parte más reivindicativa de su intervención, Barbacid ha hecho un llamamiento a priorizar el rigor científico. “En estos tiempos, más que nunca, debemos centrarnos en los hechos ciertos, en la evidencia, en el rigor que la ciencia exige”, ha subrayado con énfasis.
Ha profundizado en esta idea destacando que el diálogo constructivo y el respeto a las opiniones divergentes son fundamentales para El Progreso. “Cuando el ruido sustituye al conocimiento, la ciencia nos enseña que la verdad se construye con datos, con un debate honesto y respeto al disidente. Esa voluntad de diálogo es la que hace grande a Madrid”, ha añadido.
Para cerrar su discurso, Barbacid ha querido dejar constancia de su determinación de continuar contribuyendo a la ciencia. “Quiero dejar algo muy claro, mi labor científica seguirá adelante, con más determinación si cabe que nunca”, ha afirmado con rotundidad.