Pedro Sánchez ha advertido que la ultraderecha se consolida donde la derecha tradicional decide apoyarse en ella, y ha afirmado que España se gobierna desde Madrid, no desde Washington, Tel Aviv, Moscú ni Buenos Aires.

Pedro Sánchez advierte que la ultraderecha se consolida donde la derecha tradicional se apoya en ella
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió este lunes que la ultraderecha "se consolida allí donde la derecha tradicional decide apoyarse en ella", y que la derecha tradicional debería mirar a la historia para comprobar que, allí donde ha blanqueado pactos con la ultraderecha, sus discursos y sus formas acaban normalizándose hasta subsumir a esa misma derecha que los toleró.
Lo dijo en Barcelona, durante su intervención en el foro World in Progress (WIP) de Prisa. Para ilustrarlo, citó los casos de Donald Tusk en Polonia y Friedrich Merz en Alemania, donde la derecha tradicional no tomó ese camino y el ascenso ultra no se produjo.
Sánchez subrayó que hay líneas que "evidentemente no se pueden cruzar", porque cruzarlas supone ir de la mano de fuerzas sometidas a la voluntad de dirigentes y oligarcas extranjeros. "Son los que financian y marcan el rumbo a seguir a este movimiento ultraderechista que campa a lo largo y ancho del mundo", señaló el presidente.
Con ese trasfondo, fue rotundo: "España se gobierna desde España, no desde Washington, no desde Tel Aviv, por supuesto no desde Moscú o Buenos Aires", reclamando que en España no quede ninguna duda al respecto.
El presidente alertó de que la estrategia de lo que denominó la internacional ultraderechista traspasa fronteras porque sus actores se dedican a "tejer alianzas" para debilitar a Europa desde dentro, una dinámica que, afirmó, ya ha llegado a España.
Una de sus principales palancas, según Sánchez, son las redes sociales. "Es evidente que la inteligencia artificial y el diseño y la falta de transparencia de los algoritmos privilegian un tipo de debate sobre otros", lo que distorsiona la conversación ciudadana y política.
Sánchez identificó tres grandes amenazas para Europa: la guerra en Ucrania, la "competencia feroz entre China y Estados Unidos" y los costes del conflicto en Oriente Medio.
Frente a ese escenario, recetó unidad y fidelidad a los valores fundacionales del proyecto europeo. "No está en decadencia, sino todo lo contrario. Es un faro moral para la humanidad, una tabla de salvación de derechos humanos, de democracia, de cohesión social y territorial", afirmó.
El presidente reivindicó el comportamiento económico de España frente al resto de países europeos, defendiendo que "no hay que elegir entre avanzar y proteger, entre crecer y reducir emisiones". "España demuestra con hechos que se puede crecer, que se puede crear empleo y, al mismo tiempo, reducir el déficit público y la deuda pública sin recortar ni sacrificar políticas públicas", aseguró.
Reconoció, no obstante, que la vivienda sigue siendo una asignatura pendiente y muy urgente. Defendió las políticas impulsadas por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, y la necesidad de intervenir en el mercado, algo que algunos partidos rechazan: "Se niegan de nuevo a intervenir con la ley de vivienda en un mercado que claramente es disfuncional respecto a la oferta y la demanda".
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que los pactos entre la derecha tradicional y la ultraderecha normalizan discursos que de otro modo permanecerían marginales?
¿Qué te parece que España debe priorizar entre el crecimiento económico y abordar problemas estructurales como la vivienda?
Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.
Comentarios (0)