Los partidos integrados en Sumar han optado por posponer cualquier debate sobre el futuro candidato a las elecciones generales tras la decisión de Yolanda Díaz de no repetir como cabeza de lista. Dirigentes de las distintas formaciones coinciden en que no es el momento de “quemar” nombres y apuestan por centrarse en ampliar la coalición antes de abordar el liderazgo y la marca electoral.
La estrategia pasa por actuar con discreción y evitar tensiones internas en una fase que consideran clave para recomponer y ensanchar el espacio a la izquierda del PSOE. La mayoría de las voces consultadas no prevé cambios sustanciales en la relación con Podemos tras el paso atrás de Díaz, aunque algunas admiten que su renuncia podría facilitar un acercamiento.
La coportavoz de los Comunes, Aina Vidal, ha elogiado la decisión de Díaz por despejar incógnitas y no “marear” a las bases progresistas sobre su futuro. Ha defendido que ahora toca agradecer su gestión y respetar su decisión, dejando para más adelante el debate sobre candidaturas.
Vidal ha negado que la figura de Díaz fuera un obstáculo para la construcción del nuevo proyecto que impulsan Comunes, IU, Más Madrid y Movimiento Sumar. A su juicio, la posible incorporación de Podemos no puede depender “de algo tan simple como un nombre”.
Desde Izquierda Unida, su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha interpretado la renuncia como un gesto de “coherencia y generosidad” que puede dar impulso a una nueva etapa. Ha reiterado que su criterio era que la renovación del liderazgo debía acompañar a la construcción de la nueva coalición y se ha descartado como posible candidato, al considerar que su responsabilidad política está centrada en Andalucía.
El portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, ha recalcado que la unidad de la izquierda alternativa no puede supeditarse al papel de una sola dirigente, aunque ha destacado que Díaz sigue siendo un activo político relevante y con recorrido.
En Más Madrid también insisten en aplazar el debate. La diputada Tesh Sidi ha calificado la decisión de Díaz como personal y ha llamado a la “responsabilidad” para construir primero un proyecto de unidad que incorpore a más formaciones. A su juicio, la conversación sobre los referentes electorales debe hacerse “con cuidado” y en el momento oportuno.
Diversas fuentes del espacio reconocen que la renuncia era previsible tras el desgaste acumulado y la ausencia de Díaz en el reciente acto en el que Sumar, IU, Comunes y Más Madrid reivindicaron su voluntad de concurrir juntos como “casa común” de la izquierda.
Algunas voces admiten que su paso a un lado podría contribuir a reabrir el diálogo con Podemos, que hasta ahora se ha mantenido al margen de la reconstrucción de la alianza. La hoja de ruta que se dibuja en el entorno de Sumar establece una secuencia clara: primero fortalecer las alianzas y el programa, después definir la marca y, en último lugar, designar al candidato o candidata.
Mientras tanto, figuras como el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, han sido mencionadas en el debate público, aunque él mismo se ha descartado. En el espacio confederal prevalece la idea de que precipitar nombres solo debilitaría a quien aspire a liderar una futura candidatura.