Ayuso critica la herramienta del Gobierno contra el odio en redes y reprocha a Sánchez su ausencia en los actos del 11-M

Ayuso critica la herramienta del Gobierno contra el odio en redes y reprocha a Sánchez su ausencia en los actos del 11-M

la Presidenta del Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, ha criticado la reciente iniciativa del Gobierno para evaluar el discurso de odio en las redes sociales, al tiempo que reprochó a Pedro Sánchez su falta de presencia en los homenajes del 11-M.

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Isabel Díaz Ayuso, líder del Ejecutivo madrileño, ha expresado su desdén hacia la nueva herramienta presentada por el Gobierno, conocida como «Huella de Odio y Polarización». Durante la sesión de control en la Asamblea de Madrid, la presidenta popular se permitió ironizar sobre el nombre del sistema, afirmando que «la herramienta que presentaron ayer en realidad no es odio sino ‘hodío’». Con esta expresión, Ayuso concluyó su crítica al señalar que «el pueblo español les da la espalda y, por eso, lo tienen bien ‘hodío’». Sus comentarios se produjeron en el contexto de un debate político sobre el nuevo mecanismo que el Gobierno pretende implementar para examinar la presencia de discursos de odio en las plataformas digitales.

Además, Ayuso reprochó a Sánchez su ausencia en los homenajes con motivo del aniversario de los atentados del 11-M. Según sus declaraciones, el presidente optó por grabar un vídeo para TikTok durante una visita a Fuenlabrada, un desplazamiento que, según denunció, no estaba incluido en la agenda oficial del día.

Las afirmaciones de la presidenta madrileña se produjeron en un ambiente de intensa confrontación política en la Asamblea regional. La portavoz del PSOE, Mar Espinar, había lanzado previamente una serie de críticas y descalificaciones hacia Ayuso durante la misma sesión, lo que contribuyó a aumentar la tensión en el debate sobre la nueva herramienta del Gobierno de Pedro Sánchez destinada a combatir el odio en las redes sociales.

La sesión estuvo marcada por una serie de insultos dirigidos a Ayuso, donde Espinar la calificó de «ridícula», «mala persona» y «desalmada», lo que evidenció el clima de hostilidad entre los partidos en la Cámara.