La agencia S&P Global Ratings ha alertado este martes del posible impacto negativo que tendría sobre la calificación crediticia de España la reforma del modelo de financiación autonómica que prepara el Gobierno. Según el informe publicado, una redistribución de recursos que incremente la capacidad financiera de las comunidades autónomas podría debilitar al Estado central y, con ello, afectar al conjunto del rating soberano del país.
La advertencia de la agencia se fundamenta en que el nuevo sistema dotaría a las 15 comunidades de régimen común de un mayor margen presupuestario, lo que implicaría que sus decisiones de gasto tendrían un peso más determinante sobre la salud financiera global de España. Aunque S&P reconoce que la reforma beneficiaría en términos generales a los presupuestos regionales, también advierte de que dejaría a las comunidades más expuestas a escenarios de desaceleración o recesión económica.
“El aumento de transferencias a las regiones tendrá previsiblemente un impacto presupuestario negativo en el saldo de las Administraciones Públicas si no se adoptan medidas compensatorias”, señala el documento. En un contexto de vuelta a las reglas fiscales europeas, el gasto autonómico al alza podría traducirse en un deterioro del equilibrio presupuestario nacional si no se introduce disciplina o se racionalizan las cuentas.
S&P también ha señalado que todas las regiones verían incrementados sus fondos con la reforma, salvo Extremadura y Cantabria, que ya cuentan con altos niveles de financiación. Sin embargo, el impacto será desigual, y algunas comunidades podrían rechazar la propuesta al considerarla injusta desde el punto de vista del reparto relativo.
La agencia apunta además a la dificultad de sacar adelante la reforma en el actual escenario político, marcado por la fragmentación y la necesidad del Gobierno de acuerdos complejos en el Congreso. A ello se suma La Resistencia de algunas comunidades autónomas que podrían oponerse por razones tanto políticas como económicas.
El informe destaca que, a pesar del notable crecimiento de los ingresos autonómicos en los últimos años, el gasto también ha aumentado de forma significativa. Aunque se prevé una estabilización de los presupuestos regionales y una mejora automática en las ratios de deuda, S&P advierte de que las finanzas públicas seguirán siendo vulnerables a eventos adversos.
En paralelo, se anticipa un cambio en el modelo de financiación de las comunidades autónomas, con una mayor participación del sector bancario mediante préstamos y emisiones de bonos. Este nuevo equilibrio supondrá una menor dependencia de las transferencias del Estado, pero podría generar riesgos añadidos, especialmente en aquellas regiones con un perfil fiscal más débil, como Murcia o Cataluña, que deberán apoyarse en una combinación de recursos públicos y privados para mantener su liquidez.