
La directora general del Dato advierte que la brecha competitiva no dependerá solo de tecnología sino de capacidad para convertir información en conocimiento útil. España ha destinado más de 300 millones a espacios de datos.
La directora general del Dato del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, Ana Palacios Morillo, defendió que la capacidad de convertir datos en productividad será determinante para la competitividad de empresas, administraciones y países en un momento de aceleración de la inteligencia artificial (IA).
Su intervención tuvo lugar en la 40 edición del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de Ametic, la patronal de la industria digital en España. Palacios sostuvo que la brecha competitiva no dependerá solo de disponer de más tecnología, sino también de la capacidad para acceder a información de calidad, conectarla, utilizarla con garantías y transformarla en conocimiento útil.
"La diferencia no va a estar únicamente entre los que tengan más tecnología y los que tengan menos tecnología. La diferencia también estará en espacios de convertir los datos en mejores decisiones, procesos más eficientes, nuevos servicios y nuevas oportunidades", ha señalado.
La directora general advirtió de que el avance de los modelos de IA, la capacidad de cómputo y la automatización exigen datos de calidad que puedan combinarse adecuadamente. Una mayor potencia tecnológica encontrará límites si la información disponible está fragmentada, "mal documentada", presenta sesgos o no es suficientemente representativa.
"Podemos multiplicar nuestra capacidad de cómputo, pero si la información está fragmentada, mal documentada, hay sesgo, es poco representativa o no puede combinarse adecuadamente, esa capacidad tecnológica va a encontrar límites", ha afirmado.
Palacios señaló que una inteligencia artificial que funcione correctamente en España y Europa necesita datos que reflejen la realidad del territorio: la lengua, los sectores productivos, el sistema sanitario y las administraciones públicas.
España ha incorporado los espacios de datos a su agenda digital y el Plan de Recuperación ha permitido trasladar esa estrategia a inversiones y proyectos concretos. El plan de impulso de espacios de datos sectoriales ha movilizado más de 300 millones de euros a través de distintas iniciativas con aplicaciones en salud, movilidad, agroalimentación, industria, turismo, medio ambiente y energía.
Palacios subrayó que el valor de estos espacios depende de los usos que habilitan, no de su mera existencia. "Los espacios de datos no generan valor por el hecho de existir, su valor está en lo que permiten hacer", indicó.
La directora general explicó que estos sistemas no buscan centralizar la información ni construir un gran repositorio común. Su función es crear las condiciones para que organizaciones distintas compartan y utilicen datos bajo criterios de confianza, sin perder el control sobre ellos.
"Un espacio de datos no consiste en centralizar información ni en construir un gran repositorio común. Consiste en crear las condiciones para que organizaciones distintas compartan y utilicen datos con confianza, explicó. "Es un modelo federado en el que la información puede permanecer en los sistemas de origen y cada organización mantiene el control sobre qué comparte, con quién comparte, para qué lo comparte y bajo qué condiciones comparte", ha añadido.
Compartir información, recalcó, no debe implicar que las organizaciones cedan el control de sus activos. "Compartir no puede significar perder el control. Compartir no es ceder", recalcó.
Palacios defendió que los datos y la IA se consolidan como palancas de competitividad, productividad y autonomía estratégica, siempre que se sustenten en información de calidad. "Los mercados no aparecen únicamente porque exista tecnología. Necesitan reglas, necesitan estándares, necesitan instituciones. Necesitan mecanismos de confianza que permitan colaborar con seguridad jurídica", sostuvo.
Subrayó que la política del dato va mucho más allá del ámbito tecnológico y se vincula directamente con la industria, la competitividad, la seguridad económica y el posicionamiento estratégico. "Por eso la política del dato está dejando de ser únicamente una política tecnológica. Es una política industrial, es una política de competitividad, es una política de seguridad económica y cada vez más es también una política de posicionamiento estratégico", ha manifestado.
Para cerrar su intervención, destacó que España cuenta con empresas innovadoras, una administración digital avanzada, capacidades científicas, tecnologías de alto nivel y un amplio volumen de información de alto valor. "Lo que está en juego no es quién tiene más información. Lo que está en juego será capaz de transformar mejor esa información en prosperidad, innovación y capacidad de decisión", ha concluido.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.
Comentarios (0)