La aparición de un jabalí herido por una flecha en una urbanización del municipio madrileño de Batres ha desatado nuevas críticas por parte de colectivos ecologistas contra la caza con ARCO, una modalidad permitida por la Comunidad de Madrid desde la declaración de emergencia cinegética temporal en abril. El animal fue localizado con vida el pasado 21 de octubre, alrededor de las 20:15 horas, por un vecino de la zona, en las inmediaciones de la Reserva Natural del Curso Medio del Río Guadarrama.
Ecologistas en Acción y la asociación local Batres Natura han denunciado el caso como una muestra de "prácticas cruentas" y han solicitado la suspensión de esta modalidad de caza, que consideran ineficaz y provocadora de sufrimiento innecesario para los animales. Según afirman en un comunicado, el uso del arco incrementa la probabilidad de causar heridas no letales, generando una muerte lenta y prolongada en casos como el ahora denunciado.
Ambas entidades consideran que la Comunidad de Madrid permitió esta práctica sin estudios suficientes sobre la densidad real de la población de jabalí ni sobre la eficacia de los métodos autorizados. Desde su punto de vista, el uso del arco debería quedar excluido de entornos urbanos o zonas próximas a espacios protegidos.
Además de la suspensión cautelar de permisos, han instado al Seprona a investigar los hechos para localizar a los responsables y aplicar sanciones si se demuestra que se ha infringido la normativa vigente. También reclaman al Ayuntamiento de Batres una mayor implicación en lo que denominan "control ético de la fauna", así como la puesta en marcha de campañas de sensibilización junto a entidades de protección animal.
Mientras organizaciones ecologistas exigen soluciones más “éticas y sostenibles”, lo cierto es que la sobrepoblación de jabalíes en algunas zonas del suroeste madrileño viene siendo motivo de preocupación entre agricultores y vecinos, por los daños que causan en cultivos y por su creciente presencia en entornos habitados. La declaración de emergencia cinegética respondía precisamente a este escenario, con el objetivo de facilitar el control de una especie cuya proliferación no puede ser ignorada.