Rafael Nadal fue investido este martes doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), una de las máximas distinciones académicas, en un acto en el que el extenista subrayó el valor singular que tienen para él este tipo de reconocimientos cuando proceden del ámbito universitario.
El balear, ganador de 22 títulos de 'Grand Slam' y exnúmero uno del mundo, destacó que esta concesión posee un significado especial por su vínculo con “el conocimiento, la formación y El Progreso de la sociedad”.
La ceremonia estuvo presidida por el rector de la UPM, Óscar García Suárez, y se celebró en el Paraninfo de la universidad con la participación de toda la comitiva académica. El acto sirvió para formalizar una distinción que sitúa a Nadal en el cuadro de personalidades reconocidas por la institución.
Tras recibir el nombramiento, Nadal abrió su intervención con palabras de agradecimiento hacia la universidad por una distinción que aseguró acoger “con enorme emoción y humildad”. “Para alguien que ha dedicado su vida al deporte, recibir un doctorado honoris causa por una institución de referencia en los ámbitos de la ingeniería, la ciencia y la innovación tiene un significado muy especial”, afirmó al inicio de su discurso.
El extenista añadió además que el carácter público de la universidad y su compromiso con la excelencia académica, la innovación y el impacto social refuerzan el valor del reconocimiento. “Este reconocimiento, que proviene de una universidad pública comprometida con la excelencia académica, el impacto social y la innovación, es para mí un motivo de profunda satisfacción”, señaló.
Nadal tuvo también palabras de agradecimiento para la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPM, promotora de su candidatura. En su intervención, incidió en cómo el deporte de alto nivel ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas, hasta quedar estrechamente unido al desarrollo científico y tecnológico. “El deporte de alto nivel ha evolucionado enormemente en las últimas décadas y hoy está profundamente vinculado al conocimiento científico, la preparación física, la medicina deportiva, la biomecánica, el análisis del rendimiento o la tecnología aplicada al entrenamiento forman ya parte esencial de la alta competición”, explicó.
En ese repaso, el exnúmero uno recordó que su formación deportiva comenzó en una etapa anterior a la generalización de esas herramientas y que fue testigo de su incorporación paulatina. A su juicio, hoy resultan ya imprescindibles para quienes compiten al máximo nivel. “En mi caso, crecí sin estas herramientas. Podría decirse que pertenezco a una generación anterior, en la que estos avances se fueron incorporando progresivamente. Hoy, sin embargo, son fundamentales para las nuevas generaciones de deportistas. Recibo esta distinción no sólo como un reconocimiento personal, sino también como un reconocimiento al deporte y a los valores”, manifestó.
Nadal quiso detenerse también en su relación con el aprendizaje, al reconocer que su universidad ha sido la propia experiencia acumulada a lo largo de los años. “Mi familia, mi entorno y, más adelante, mi equipo han sido también grandes maestros en este camino”, afirmó, antes de señalar que su trayectoria formativa ha sido diferente a la de quienes han dedicado su vida a la investigación y al estudio.
En esa misma línea, insistió en que los reconocimientos procedentes del mundo académico ocupan un lugar distinto entre todos los galardones que ha recibido. “A lo largo de mi carrera he recibido distintos reconocimientos, pero los que provienen del mundo académico tienen un significado especial porque representan el respeto de una institución dedicada al conocimiento, a la formación y al progreso de la sociedad”, afirmó. Junto a ello, defendió que, tanto en el deporte de élite como en la ingeniería o en cualquier disciplina científica, el talento por sí solo no basta.
Para Nadal, detrás de cualquier logro hay siempre un proceso prolongado de preparación, análisis y mejora constante. En ese camino, situó como elementos comunes entre la competición profesional y el ámbito universitario el rigor, la búsqueda de la excelencia, el trabajo en equipo y el compromiso. “Tener objetivos a corto, medio y largo plazo es fundamental. Es necesario levantarse cada día con ilusión y con la determinación de esforzarse al máximo”, sostuvo.
El extenista puso el foco además en la importancia de mantener la constancia en los periodos adversos, cuando los resultados no llegan de forma inmediata. “A lo largo del camino, todos atravesamos momentos de dificultad. Es precisamente en esos momentos cuando más importante resulta mantener una actitud positiva y seguir trabajando, muchas veces sin resultados inmediatos. Es en ese esfuerzo constante donde, casi sin darnos cuenta, comienza la superación”, incidió.
Otra de las ideas centrales de su discurso fue su reflexión sobre el éxito, al que definió como una realidad pasajera que no debe apartar del trabajo diario. Nadal defendió la necesidad de sostener siempre la humildad y la autocrítica, incluso en los momentos más favorables. “El éxito puede ser engañoso. Es fundamental mantener siempre la humildad y la autocrítica. El éxito es pasajero y no debe desviar la atención del trabajo. Escuchar al equipo, aceptar los errores y seguir mejorando es clave. Incluso en los momentos de mayor éxito siempre existe margen de mejora”, aseguró.
Desde esa premisa, señaló que las metas relevantes exigen tiempo, constancia, correcciones continuas y un compromiso mantenido durante años. También advirtió de que la percepción pública del deporte suele quedarse con la emoción de los grandes momentos, cuando la realidad diaria se construye sobre una preparación mucho más profunda. “El éxito no llega ni rápido ni por casualidad. Muchas veces se habla del deporte desde la emoción de los grandes momentos, pero detrás de cada competición hay un trabajo profundo, preparación física, análisis del rival, estrategia, adaptación. En cierto modo, el deporte de alto nivel se parece a un proceso de investigación”, analizó.
Nadal evocó asimismo las enseñanzas recibidas desde la infancia, especialmente en torno a la mejora progresiva y cotidiana. Recordó que aprendió pronto que el avance real no suele producirse a través de grandes transformaciones repentinas, sino mediante pequeñas evoluciones sostenidas en el tiempo. “El progreso no llega a través de grandes cambios, sino de pequeñas mejoras diarias”, afirmó. A continuación, atribuyó esa mentalidad a su familia y a su tío, que fue su entrenador durante muchos años.
El balear remarcó que trabajo, disciplina y humildad han sido pilares esenciales en su carrera, tan determinantes como cualquier otra condición. También quiso destacar que el deporte le enseñó una lección decisiva: nadie gana siempre. “El deporte también me enseñó que nadie gana siempre. Aprender a aceptar la derrota, analizarla y volver a intentarlo es una de las lecciones más valiosas”, subrayó.
A partir de esa idea, recordó las etapas difíciles que atravesó, especialmente a causa de las lesiones, y cómo esas situaciones obligan a desarrollar resiliencia. “Esos momentos te obligan a desarrollar resiliencia, la capacidad de levantarse y seguir adelante, incluso en las circunstancias más adversas la ambición es importante”, prosiguió, antes de matizar que esa ambición debe entenderse desde una perspectiva concreta.
Para Nadal, la verdadera ambición no consiste únicamente en querer ganar, sino en mantener el deseo de mejorar sin renunciar a los principios. “Una ambición que respete a los demás, a los rivales y al propio deporte”, afirmó, al tiempo que reivindicó la dimensión colectiva del rendimiento deportivo. En su opinión, un deportista es también el resultado del trabajo coordinado de numerosas disciplinas que confluyen en un mismo objetivo.
El extenista trasladó después esa visión a la Rafa Nadal Academy de Manacor, proyecto que, según explicó, nació con la intención de ir más allá del mero entrenamiento. “Desde el inicio, quisimos que fuera más que un lugar de entrenamiento, un espacio donde deporte, educación y conocimiento convivan, porque el deporte también es aprendizaje, investigación y desarrollo”, expuso. Junto a ello, insistió en su convicción sobre la capacidad del deporte para generar impacto social y unir a las personas.
En ese contexto, explicó que la iniciativa impulsada junto a su familia buscó ofrecer oportunidades a niños y jóvenes a través del deporte y la educación. “Por eso, junto a mi familia, lo impulsamos con el objetivo de ofrecer oportunidades a niños y jóvenes a través del deporte y de la educación. Ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. La educación, el conocimiento y el esfuerzo son fundamentales para construir una sociedad mejor”, señaló.
Ya en la parte final de su intervención, Nadal dirigió un mensaje directo a los estudiantes presentes en el acto. Les animó a confiar no solo en sus capacidades, sino sobre todo en su disposición al esfuerzo, y les pidió que aprovechen cada oportunidad sin miedo al error. “Me gustaría deciros que confiéis en vuestro talento, pero sobre todo que confiéis en vuestra capacidad de trabajo. Aprovechad cada oportunidad, no tengáis miedo a equivocaros y mantened siempre la conciencia y la humildad. Tenéis la capacidad de marcar la diferencia”, comentó.
Durante la ceremonia intervino también como padrino Javier Durán, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la UPM, encargado de pronunciar la 'laudatio'. En su discurso, destacó la dimensión de Nadal más allá del tenis y lo definió como una referencia de alcance global. “Nos reunimos en la UPM para rendir homenaje a una figura que trasciende el deporte, a un símbolo mundial de esfuerzo, humildad y excelencia: Don Rafael Nadal Parera”, afirmó.
Durán vinculó además la concesión del honoris causa con los valores propios de la Universidad Politécnica de Madrid, al considerar que en Nadal se reflejan el rigor, la cultura del esfuerzo y el aprendizaje a partir del error. “Y no es casualidad que este reconocimiento tenga lugar precisamente en la UPM. Porque aquí, donde el conocimiento se construye con rigor, donde cada logro es fruto del trabajo constante y donde el error forma parte del aprendizaje, encontramos un espejo perfecto en la persona de Rafa Nadal. Estamos ante una figura clave del deporte español y mundial”, concluyó.