Fernando J. Múñez: “Si no me divierto no puedo escribir”  

Fernando J. Múñez: “Si no me divierto no puedo escribir”  

El Reino de Castilla durante la baja edad media se convierte en el lugar y la época elegida para narrar un relato lleno intriga, amor y oscuridad. El escritor Fernando J. Múñez nos regala su segunda novela, después de publicar el bestseller La cocinera de Castamar. Disfrutamos de una gran charla con él hablando de su nueva obra: Los diez escalones.

Hola Fernando, ¿cómo estás?

En mi caso en concreto estamos bastante acostumbrados a escribir en casa, pero eso de no poder salir, la verdad, es que siempre afecta. Dentro del cansancio lógico hay que tomarse todo lo que está ocurriendo con responsabilidad. Esperando a que nos vacunen y poder reanudar la vida normal.

¿Cómo se aborda un lanzamiento? Salvando las distancias, es como el nacimiento de un hijo.

Sí (risas). Es algo parecido. Cuando uno tiene un hijo quiere guste, que estudie y que triunfe en la vida. Los primeros que leen mi obra, los lectores cero, son mi mujer y algún amigo muy cercano de los que dicen la verdad, por muy incómoda que sea. Además son de un target literario muy diferente.

Si te digo Umberto Eco ¿qué te viene a la cabeza?

Mi novela es un claro homenaje de Umberto Eco, pero no solo a la novela, también a la película de Jean-Jacques Annaud. Forma parte del imaginario del relato. Al final para mi era el punto de partida para contar la historia de mi personaje protagonista. La novela puede recordar a El nombre de la rosa, pero luego tiene su propia personalidad.

Sin hacer mucho spoiler, el protagonista, Alvar León de Lara, es un cardenal de la curia papal que en un momento determinado de su vida recibe un mensaje de su mentor y maestro para que regrese a Castilla porque ha descubierto Los diez escalones. Alvar no quiere regresar porque abandonó en su día Castilla con el alma rota, dejó allí al amor de su vida, pero aún así vuelve. Cuando llega se desencadena la tragedia y se produce un tobogán emocional.

¿Guillermo de Baskerville se asemeja a Alvar?

Sí, existen ciertas connomitancias entre los dos personajes y lo mismo ocurre con Mario y Adso de Melk, en cierta medida.

¿Inviertes mucho tiempo en crear una historia y en documentarte sobre la época que quieres escribir?

Al final todas la novelas tienen algo de documentación, si no lo investigas la obra perderá credibilidad.

¿Por qué está época?

La baja edad media es un tiempo muy interesante. Por un lado, cohabitaba el afán por recopilar el saber y por otro, la obsesión por quemar libros. Un contraste llamativo.

¿Cuándo escribiste tu primera novela?

Mi primera novela la escribí cuando tenía 14 años. La escribí a mano. Todavía tengo las casi 800 páginas del manuscrito.

¿Por qué nunca ve la luz?

No verá la luz nunca, por lo menos antes de que me muera (risas).

Con los años escribes mejor, pero ¿sigues teniendo la misma imaginación que un niño de 14 años?

En mi caso sí, es algo que siempre he perseguido. El alma de niño tiene que estar siempre presente para poder crear. Si no me divierto no puedo escribir. Fíjate, desde hace más de veinte años seguimos quedando los mismos amigos para jugar al rol todos los viernes.

¿La novela podría tener una versión cinematográfica?

No te voy a decir que no. Me he criado en platos de cine. Cuando escribo también lo hago en imágenes. No sabría qué decirte, pero si que podría producirse. Aunque yo creo que los libros tienen que tener su espacio.

El éxito del libro reside en que transmita a los lectores, en que aporte, que inspire, que haya transformado o que hay sugerido alguna reflexión.

¿Para cuándo la próxima novela?

Acabo de sacar esta, la vida no me da (risas). Ahora quiero centrarme en Los diez escalones y disfrutar de ella. Por ahora no pienso en nada más.

(Entrevista publicada en El Periódico de Montegancedo Pozuelo)