Rodrigo Sánchez: “Es un libro que se podría definir como un jeroglífico, se disfruta más mirándolo que leyéndolo”

Rodrigo Sánchez: “Es un libro que se podría definir como un jeroglífico, se disfruta más mirándolo que leyéndolo”

‘Uno elevado al cubo’ es una obra maestra creada en una realidad alternativa donde tres artistas dominados por sus impulsos artísticos nos transportan al mundo de la metáfora en el que el papel sigue siendo el lienzo de los sueños. 

Este libro de otra dimensión ha sido creado por Julio Rey (Madrid, 1955) director Técnico del Instituto Quevedo de las Artes del Humor y opinador en A vivir que son dos días de la SER. Ricardo Martínez (1956) dirige el Departamento de Ilustración de El Mundo. Comenzó a publicar caricaturas políticas y se asentó como humorista gráfico. Por último, y no menos importante, Rodrigo Sánchez periodista, diseñador gráfico, director de Arte del diario El Mundo y de Unidad Editorial Revistas.

Charlamos con Rodrigo Sánchez sobre la obra a lo largo de las siguientes líneas.

¿Cómo surge la idea?

En la colección Pantone intentábamos hacer una colección de fondo de armario con grandes ilustradores, fotógrafos, etc. Llevábamos poco más de un año con este proyecto. Empezamos con Ricardo Martínez, le siguieron dos libros de fotografía hermanos de Marisa Flores y Raúl Cancio. Como teníamos un pequeño bache de autores pensamos en juntarnos el responsable de  la editorial -Julio Rey-, el de diseño -en este caso yo- y nuestra primera víctima -Ricardo Martínez-. Aprovechando que tanto Julio como Rodrigo ya habían colaborado juntos, pensamos en recopilar los textos de Julio, los dibujos de Ricardo y meter una pata más que era el diseño y ahí intervenía yo. 

¿Cómo definirías la obra?

Es difíciz definir esta obra, probablemente ninguna editorial en su sano juicio publicaría este libro (risas). Consiste en exagerar de una manera elevada al cubo las posibilidades gráficas de la tipografía. Es un libro que se podría definir como un jeroglífico. Se disfruta más mirando que leyendo. Hemos terminado haciendo una obra muy elaborada en el que buscamos jugar con el lector para que cada vez que se enfrente a él descubra cosas nuevas.

Es un libro que no se lee, casi se conduce. De todas formas, las páginas que no se pueden leer de forma habitual llevan un asterisco para poder leerlas en la web de libros.com

¿Cuánto tiempo habéis tardado en crear la obra?

Ha sido un trabajo de edición porque los textos ya estaban hechos. Hemos tardado un mes y medio más o menos. Factores externos han hecho que no viese antes la luz. 

¿A quién va dedicado este libro a qué tipo de lector?

Es una obra que obviamente no es para todo el público, es un libro dedicado a la gente que aprecia el arte. Es un libro de vanguardia. Queremos que sea juguetón, que interactúe con el lector. Queremos que pueda ser visitado a menudo como si fuera un diccionario, que nunca termine de sorprender. 

Es un libro muy crítico buscando la coherencia entre la ironía y la sátira. Esto se está perdiendo.

Donald Trump tiene un papel muy destacado en la obra ¿por qué?

No voy a entrar a hacer una crítica a Donald Trump, pero lo que está claro es que para un periodista es un filón, no deja de darnos armas constantemente. Da mucho juego, tanto para la burla como para el halago. Dependiendo de las simpatías.  Hemos aprovechado esto para hacer un juego de metáforas visuales con las que el lector disfrutará. 

¿A Dalí le gustaría mucho este libro?

Dalí da mucho juego siempre y está muy presente. Sería un libro que disfrutaría Dalí o Apollinaire. Hay mucho juego tipográfico de entreguerras. Los ‘ismos’ están muy presentes.

¿Os costó mucho elegir la portada?

Sí, la verdad es que sí que nos costó. En principio iba a ser otra, la de un primate golpeando el suelo a lo 2001 de Stanley Kubrick, pero al final apostamos por una imagen más simpática y como podéis ver nos quedamos con la reina de Inglaterra haciendo una peineta.

¿Sigue siendo el periodismo la mejor profesión del mundo?

Yo me considero periodista. Además, intento aportar periodismo visual con mi trabajo, aunque parezca mentira al leer este libro. Si es verdad que este libro ha servido para escenificar todo lo que no se puede y no se debe hacer en un periódico convencional. Nos ha servido para quitarnos complejos y hándicaps. La finalidad era disfrutar y hacer cosas impensables. Es como cuando vemos un anuncio y dicen ojo no intente esto en casa porque puede ser peligroso (risas).

Decía Kapuscinski en Los cínicos no sirven para este oficio que  “Para entender hacia dónde vamos no hace falta fijarse en la política, sino en el arte“

El arte desde el principio de la humanidad ha representado todas las situaciones del ser humano, incluida la política.