
El Pontífice ha pedido la liberación inmediata de todos los rehenes y un compromiso de las autoridades para garantizar la seguridad de la población.
León XIV ha condenado este domingo "la grave masacre perpetrada en Kenscoff", en Haití, en la que "han perdido la vida numerosas personas, mientras que otras han sido secuestradas" y ha pedido "que se libere sin demora a todos los rehenes".
Así se ha expresado tras el rezo del Ángelus este domingo, donde ha dirigido "un sincero llamamiento a todos los responsables para que se comprometan de forma concreta a garantizar la seguridad de la población y a poner fin a toda forma de violencia", como ha afirmado desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo.
El Pontífice ha asegurado también sus oraciones a los afectados por las inundaciones en Nepal y el Tíbet, rezando "por quienes han perdido la vida, por los heridos y los desaparecidos, por las familias y por los equipos de rescate". Asimismo, ha expresado su deseo de que "los gestos de solidaridad contribuyan a aliviar el sufrimiento y a llevar la ayuda necesaria a la población".
León XIV ha invocado la figura de san Agustín para renovar su llamamiento por la paz, citando al santo: "La paz es semejante a aquel pan que se multiplicaba en las manos de los discípulos del Señor cuando ellos lo partían y repartían". El Papa ha pedido que "aumenten en el mundo aquellos que, con valentía, parten y reparten el pan de la paz, superando las divisiones, promoviendo la justicia y practicando el perdón, por el bien de todos".
Por otra parte, el Pontífice ha recordado asimismo que el próximo martes se celebra el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que marca el inicio del Tiempo de la Creación bajo el lema 'Agua Viva'. "Cuidar de nuestra casa común exige una conversión del corazón, para que aquello que se ha utilizado para causar destrucción pueda, en cambio, orientarse hacia la vida", ha señalado.
El Papa ha invitado a todos a unirse en la oración y en la acción "para que podamos convertirnos en canales del agua viva de la paz de Dios, que refresca nuestro mundo herido".
El Pontífice ha aprovechado el Ángelus desde su residencia veraniega para agradecer a "las fuerzas del orden y a todos aquellos que han contribuido" a su estancia en Castel Gandolfo, así como "al servicio de seguridad que ha colaborado durante los encuentros con los peregrinos".
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