El Papa visita el CEDIA en Lucero y define el centro de Cáritas como un "milagro de amor"

El Papa visita el CEDIA en Lucero y define el centro de Cáritas como un "milagro de amor"

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El Pontífice se presenta como “un madrileño más” y exalta este recurso de Cáritas Madrid para personas sin hogar como un "milagro de amor"

El Papa León XIV visitó el sábado 6 de junio el centro CEDIA 24 Horas de Cáritas Madrid, ubicado en el barrio de Lucero, en el distrito de Latina, durante la primera jornada de su viaje apostólico a España. En su intervención ante trabajadores, voluntarios y personas atendidas, el Pontífice definió este recurso social como un "milagro de amor" e instó a mirar "a los ojos" a quienes padecen dificultades.

Las instalaciones del centro atendieron el año pasado a 2.534 personas y proporcionaron plaza a 880 usuarios. Robert Prevost, en nombre del Pontífice, subrayó que en este lugar “nadie se queda solo” y que, mediante la escucha mutua, se afrontan juntos los retos “sin ignorar la complejidad de las situaciones” y sin dejar de lado “las exigencias de la caridad y la justicia”.

El Papa inició su intervención con un tono informal e improvisado, dirigiéndose con complicidad a Khadri, uno de los testimonios que había intervenido antes y que cometió un pequeño lapsus en su discurso memorizado. Después de saludar a Niña Pastori por su actuación musical, León XIV se levantó antes de que terminara la presentación formal y bromeó con los asistentes.

“Como ven, yo tampoco he memorizado mi discurso. Estamos todos aquí en familia”, bromeó entre risas.

El Pontífice expresó su gratitud por la acogida recibida en Madrid, ciudad que, a su decir, le ha hecho sentirse “parte de una gran y maravillosa familia”. “Quien está en Madrid, es de Madrid. Yo también estoy entre vosotros como un madrileño más”, enfatizó.

León XIV caracterizó la labor de CEDIA como un camino que sigue “las huellas de Jesús” para “sanar enfermedades y miserias y hacerlas suyas”. En esa línea, pidió que la ayuda a quienes sufren no sea un gesto distante, sino un verdadero encuentro humano y fraterno.

“Mirar a los ojos” a quienes padecen dificultades permite transformar la asistencia en “un encuentro de hermanos unidos en el único abrazo del Padre”, argumentó.

La cantante Niña Pastori participó en el acto interpretando la canción 'Incomparable'. El Papa citó algunos versos de la composición, “En cada sueño te busqué y ninguno fue en balde”, para conectarlos con los testimonios escuchados y la tarea cotidiana del centro.

León XIV afirmó que las puertas de CEDIA, “pequeñas de tamaño, pero inmensas en misericordia”, han permitido a muchos usuarios “atravesar el oscuro túnel y un viaje lleno de incógnitas”, especialmente gracias a quienes les tendieron la mano en el camino.

El Pontífice destacó las historias de Niurka, madre de gemelos; Khadri, migrante procedente de Senegal; y Alicia, voluntaria que acompaña a mujeres víctimas de trata, como ejemplos de la transformación que genera el centro.

Durante el encuentro, los usuarios del CEDIA entregaron al Papa varios objetos simbólicos. Entre ellos, un permiso de residencia, que León XIV interpretó como un símbolo de “una historia de esfuerzo, pero sobre todo de compromiso, honestidad y acogida”.

También recibió una cinta con nombres de niños, que, según explicó, expresa “la alegría que cada nacimiento trae al mundo”, y una sandalia que evoca el encuentro de Moisés con Dios en el Horeb y representa la "tierra sagrada" que toda persona merece en su existencia.

"Os doy las gracias de corazón a todos vosotros por haber compartido experiencias dolorosas, pero sobre todo llenas de luz, que reflejan, como espejos, la caridad de Dios. Vuestros testimonios nos abren una ventana a un panorama inmenso", expresó.

El Papa conectó el trabajo del centro con el lema de su visita a España, "Alzad la mirada", y recordó que la caridad "no admite demoras". A su criterio, si no se cosecha cuando el trigo está maduro, “la cosecha se pierde”, una responsabilidad que vinculó directamente con la atención a quienes más lo necesitan.

León XIV advirtió además que los cristianos pueden contagiarse de actitudes marcadas por "ideologías mundanas" o por posicionamientos políticos y económicos que conducen a "injustas generalizaciones" y "conclusiones engañosas".

"El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana", afirmó.

El Pontífice pidió cultivar “un corazón sensible ante las necesidades de los demás” y evocó las palabras del Papa Francisco sobre el riesgo de un corazón “aburrido, frío, acomodado a una vida tranquila”, blindado en la indiferencia y vuelto impermeable al sufrimiento ajeno.

León XIV cerró su intervención confiando a la Virgen María a las personas atendidas, a los trabajadores y a los voluntarios de CEDIA. "A ella os confío a cada uno de vosotros y vuestro trabajo, en esta tierra que le está consagrada, deseando que el espíritu de su maternidad universal anime cada vez más el grito de la fe", concluyó.