El Papa apela ante los Reyes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo a abandonar las narrativas divisivas y reivindica la reconciliación como camino de estabilidad y prosperidad
El Papa León XIV ha instado este sábado en Madrid a dejar atrás la polarización y la fragmentación política y social en su primer discurso en España. Pronunciado en el Palacio Real ante los Reyes Felipe VI y Letizia, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo y las principales autoridades del Estado, el mensaje papal ha marcado el arranque de su visita apostólica al país.
El Pontífice ha afirmado que llega a España para alentar “una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación”, además de confirmar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio.
El Papa ha utilizado la historia de España como ejemplo de que no es la confrontación la que permite El Progreso de una sociedad, sino el encuentro entre personas, instituciones y sensibilidades distintas. “La propia historia de España sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”, ha señalado León XIV.
El Pontífice ha defendido que el mensaje de paz puede parecer hoy "ingenuo" para algunos y "provocador" para otros, pero ha subrayado que encuentra acogida en quienes no se cierran en "ideologías prefabricadas" y se abren a la verdad.
Ha lamentado que en la actualidad parezca crecer “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones”, mientras la dignidad humana continúa siendo vulnerada. "Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad", ha afirmado.
El Papa ha advertido de que una de las mayores amenazas del presente es el miedo a lo desconocido, que puede provocar “la oscuridad de la razón” y “la violencia de las emociones”. Ante esa desorientación, ha defendido la necesidad de referentes públicos capaces de intuir “en la oscuridad, la luz”.
León XIV ha reclamado cultura, interioridad y una educación “libre y de calidad” como pilares para afrontar los desafíos actuales. "Necesitamos trascendencia", ha resumido.
El Pontífice ha asegurado que la Iglesia está dispuesta a ponerse “al servicio del futuro de un pueblo que busca reconciliación y paz” y ha defendido la libertad religiosa como parte esencial de una sociedad abierta y respetuosa con la dignidad humana.
Se ha referido también a las nuevas tecnologías, a las que ha descrito como un "entorno artificial" en el que se ponen a prueba las opciones fundamentales de cada sociedad. “En su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse”, ha indicado.
León XIV ha pedido a quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales un "salto cualitativo" y un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad, la investigación, las comunidades locales y la sociedad civil.
El Papa ha defendido que la seguridad no procede principalmente “de las armas y los muros”, sino de aprender a avanzar junto al otro y crecer "codo con codo".
Ha recordado la presencia del islam en la Península Ibérica como una realidad histórica de larga duración, marcada no solo por la confrontación, sino también por intentos de crear espacios de diálogo entre cristianos, musulmanes y judíos.
El Pontífice ha citado en su discurso a santos españoles como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila y San Ignacio de Loyola, y ha recuperado también palabras de su predecesor, el Papa Francisco, especialmente de la exhortación apostólica Evangelii gaudium.
León XIV ha expresado su agradecimiento a España por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que ha vinculado con el compromiso activo por la paz y la solidaridad entre los pueblos.
Al mismo tiempo, ha animado al país a cultivar en su interior “el diálogo y la amistad social”, a tener en cuenta la perspectiva de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, y a armonizar las demandas de autonomía y unidad.
El Papa ha concluido con una referencia al papel de la Unión Europea, a la que ha pedido impulsar no como oposición a otras potencias, sino “como un don para toda la familia humana”.