El arzobispo de Madrid destaca el cariño recibido por el Pontífice y valora su encuentro con las víctimas de abusos.
La Iglesia madrileña ha cerrado la visita papal con un balance sumamente positivo. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha afirmado que el mejor equipaje que el Papa León XIV puede llevarse de España es el cariño unánime de una multitud de ciudadanos de procedencias muy diversas. Según Cobo, el nuevo Pontífice ha crecido a nivel institucional y doctrinal durante este viaje, consolidando su liderazgo dentro de la Iglesia y ante la comunidad internacional.
En declaraciones concedidas a RTVE, el purpurado madrileño ha explicado que esta visita ha permitido al Santo Padre expresar con claridad las coordenadas de su pontificado tras un año en la cátedra de San Pedro, marcando un tono definitivo de serenidad. Cobo ha destacado que las directrices del Papa han funcionado como brújula en una sociedad desorientada, logrando conectar de forma directa con el legado y los sueños del Papa Francisco, pero aportando una personalidad propia y una voz de futuro que aleja a la institución de cualquier deriva nostálgica.
Desde la perspectiva de los servicios de proximidad pastoral y cohesión social, el arzobispo ha recordado el histórico encuentro celebrado en el Estadio Santiago Bernabéu. Utilizando un símil futbolístico, Cobo ha bromeado afirmando que el gol definitivo lo marcó el propio León XIV al lograr que el clamor de la Iglesia diocesana se convirtiera en un gran abrazo aglutinador. A su juicio, el Papa ha actuado como el cemento que une las diferentes sensibilidades católicas, eliminando complejos y abriendo vías de diálogo con la cultura y la política contemporánea.
Uno de los momentos más delicados de la visita fue la reunión privada mantenida con colectivos de afectados por la violencia sexual en el entorno eclesiástico. José Cobo ha detallado que el encuentro se estructuró en colaboración con el Defensor del Pueblo y diversas asociaciones especializadas, reconociendo que resultaba materialmente imposible recibir a la totalidad de las víctimas de la región por cuestiones operativas y logísticas.
El titular de la Diócesis de Madrid ha calificado el encuentro de hondo, íntimo y altamente positivo, asegurando que los asistentes se sintieron verdaderamente escuchados por el Obispo de Roma. Cobo ha advertido de que esta lacra no se soluciona de forma inmediata con titulares de prensa ni con subvenciones económicas, sino mediante un proceso de acompañamiento a largo plazo. En este sentido, ha recordado que la archidiócesis madrileña acumula ya ocho años de trabajo técnico con las víctimas, insistiendo en que la prioridad absoluta de la Iglesia actual es mirar a los ojos a las personas, respetar de forma estricta sus ritmos de recuperación y mantener la máxima exigencia en los protocolos internos de prevención.