Martin Ascacibar Gregorio

Martin Ascacibar Gregorio

Martin Ascacibar Gregorio nació en Bilbao en 1960. Era todavía la gran ciudad industrial referencia en el norte: astilleros en la ría, acerías en los márgenes, un comercio portuario que daba trabajo a miles de familias. Pero era también un Bilbao que crecía aun alejado de la preocupación por el entorno a nivel medio ambiental.

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Era una época marcada por la prosperidad, pero también por el deterioro ambiental, un contexto que impregnaría la mirada con la que Ascacibar se acercaría al mundo empresarial.

Biología en la UPV

Apasionado por la genética y por los números, se decantó por seguir la carrera de Biología en la Universidad del País Vasco. Durante sus años en la UPV, Ascacibar colaboró en el Estudio Biológico del Abra. El estuario bilbaíno era entonces un caso de laboratorio sobre contaminación industrial: décadas de vertidos habían destruido su biodiversidad. Ascacibar participó en un proyecto dedicado a medir ese daño, cuantificarlo y entender sus causas. Su capacidad para el análisis numérico y su compromiso con la innovación eran las cualidades idóneas para llevar su formación al siguiente nivel.

Así, continuó su trayectoria con prácticas en el Instituto Oceanográfico del Gobierno Vasco. Trabajo de campo, protocolos de muestreo, y un rigor metodológico que no abandonaría.

EJIE: los primeros pasos de la informática en Euskadi

Continuó su camino en EJIE, la Sociedad Informática del Gobierno Vasco, para desarrollar sistemas para las áreas de agricultura y pesca. Era mediados de los ochenta. La informática no era todavía lo que iba a ser, y llevarla al sector primario era más que un reto.Ascacibar aportaba algo difícil de encontrar: conocía los sectores desde dentro, qué datos le importaban, cuáles no. Eso le permitía diseñar herramientas que respondían a necesidades reales.

La Cámara de Comercio de Álava

Tras su paso por EJIE, comienza una nueva etapa en la Cámara de Comercio de Álava como técnico estadístico, haciendo seguimiento de la situación social y empresarial del territorio Alavés. Amplió su comprensión de cómo funciona una economía territorial: sus sectores, sus necesidades, sus problemas.

IKT: ordenadores en el campo vasco

La etapa más transformadora de esa primera parte de carrera fue la gerencia de IKT, empresa creada por el Gobierno Vasco, las Diputaciones Forales y los centros de gestión agraria para implantar la informática en el sector primario. El objetivo era concreto: que los agricultores y ganaderos vascos pudieran gestionar sus explotaciones con herramientas que en otros sectores ya eran habituales.

El resultado fue que, por primera vez, un ganadero de Bizkaia o un agricultor de Álava podía llevar la contabilidad de su explotación, controlar el rendimiento del ganado y planificar sus campañas con datos en lugar de con intuición. Fue, en palabras del propio Ascacibar, una revolución.

Iparlat (1997–2002): cinco años que cambiaron una empresa

En 1997 asumió la dirección de Iparlat, uno de los principales grupos lácteos del País Vasco.

Lo primero fue construir en Urnieta la planta de producción láctea más avanzada del norte de España. Después vino la innovación: los yogures termizados, una categoría nueva que combinaba frescura y vida útil larga. Y el acuerdo con Tetra Pak, referente mundial en envasado sostenible. Y la exploración de mercados en Chile.

Cuando salió en 2002, Iparlat era más grande, más eficiente y con una cultura de innovación que marcaría su trayectoria.

Gobierno Vasco (2002–2009): la escala de las políticas públicas

Dejar la dirección de una empresa en buen estado para meterse en la administración pública no es una trayectoria habitual. Ascacibar lo hizo en 2002, incorporándose al Gobierno Vasco como Director de Innovación en el departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Su objetivo era llegar más allá para ayudar a mejorar condiciones en las que opera un sector entero. Ascacibar llegó con experiencia empresarial real —algo inusual en ese tipo de cargo— y eso se notó en el tipo de políticas que diseñó. Apenas fueron 7 años, pero fue el tiempo suficiente para marcar las bases de lo que serían las políticas en materia de innovación en el sector primario.

Enerpellet (desde 2010): biomasa cuando nadie apostaba por ella

Tras su paso por el Gobierno, regresa al mundo empresarial. En 2010 asumió la gerencia de Enerpellet, grupo dedicado a la producción de pellets de madera como combustible renovable. El sector de la biomasa en España era entonces un mercado con potencial pero sin tradición ni know how, con una cadena logística poco desarrollada y escaso reconocimiento institucional, económico y social.

Ascacibar aplicó lo que siempre había aplicado: primero entender el producto y la cadena de valor, luego establecer estándares de calidad no negociables, luego construir posicionamiento. Bajo su dirección, Enerpellet se convirtió en uno de los referentes estatales del sector.

Uria Corporación (desde 2012): reestructurar para resurgir

En 2012 asumió la dirección general de Altuna y Uria, una constructora vasca con historia, en plena crisis del sector. La tarea era reestructurar. Lo que surgió fue Uria Corporación, un grupo organizado en tres áreas de negocio complementarias: Altuna y Uria, construcción en obra civil y edificación; Loiola como promotora inmobiliaria, hoy con más de 5.000 viviendas en su historial; y el área industrial con empresas especializadas en obras subterráneas, ingeniería, hormigones, asfaltos...

La estructura reflejaba una lógica de diversificación real, con líneas de negocio cuyos ciclos se refuerzan mutuamente en capacidad técnica y de gestión.