El espectáculo ‘Historia de una muñeca abandonada’, de la compañía Teatro Silfo, propone a niños y adultos reflexionar sobre el valor del cuidado y el consumo a través de marionetas hechas con materiales reciclados.
El Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos de la Comunidad de Madrid, Teatralia, presenta estos días el espectáculo de títeres ‘Historia de una muñeca abandonada’, dirigido por Fabrizio Azara, una propuesta pensada para público familiar que invita a reflexionar sobre el cuidado, la reparación y la segunda vida de los objetos.
La obra, producida por la compañía murciana Teatro Silfo, parte de un texto del dramaturgo Alfonso Sastre escrito en los años sesenta. El punto de partida es un dilema sencillo: ¿a quién pertenece realmente algo, a quien lo compra o a quien lo cuida? Sin embargo, el director subraya que, pese a su título, no se trata de una historia triste.
“En absoluto tiene una connotación triste. Al contrario, que la muñeca esté abandonada significa que durante la obra es rescatada, salvada y puesta a nuevo. Tiene un aspecto muy positivo”, explica Azara.
La historia comienza cuando una niña abandona su muñeca rota. Otra niña la encuentra, la repara y le devuelve la vida. Cuando la antigua dueña la ve restaurada decide reclamarla, lo que da lugar a un peculiar juicio.
“Se abre un proceso un poco estrafalario que plantea un dilema moral. La obra propone una respuesta, que la muñeca debería quedarse con quien la ha cuidado, pero preferimos no subrayarla demasiado y dejar que los niños decidan”, señala el director.
Esa ambigüedad, explica Azara, hace que el público infantil se implique activamente en la historia. “Los niños intentan discernir no tanto de quién es la muñeca, sino quién merece tenerla”, apunta.
Uno de los rasgos más singulares del montaje es el uso de marionetas elaboradas con materiales reciclados, una característica habitual en el trabajo artístico de Teatro Silfo.
“Desde que empezamos hemos utilizado materiales de desecho para construir escenografías y marionetas. Siempre intentamos que esos materiales se reconozcan y formen parte también de la dimensión pedagógica del espectáculo”, explica el director.
En este caso, el planteamiento artístico dialoga directamente con el argumento de la obra. “Es un espectáculo circular. Por un lado está nuestra forma de entender el teatro, basada en el reciclaje convertido en arte, y por otro un texto que habla precisamente de una muñeca abandonada a la que se le da una segunda vida”, añade.
Las marionetas están construidas en el taller del propio Azara con fragmentos de muebles, patas de madera y otros restos reutilizados. “Son como esculturas que luego se mueven. No son fáciles de manipular, pero las actrices Nadia Clavel y Sara Sáez lo hacen muy bien”, explica.
El montaje también introduce una reflexión sobre el consumo en la sociedad actual. Para Azara, el problema no es solo la conciencia ambiental, sino las prácticas cotidianas.
“Una cosa es estar preocupado y otra actuar en consecuencia. Vivimos en una sociedad en la que es habitual cambiar, tirar y comprar cosas nuevas. Que un espectáculo con valor artístico lleve a los niños a pensar sobre esto es muy importante”, sostiene.
Dirigido a público familiar a partir de cuatro años, el espectáculo combina texto, manipulación de objetos y música en directo, interpretada por el músico Jesús Victoria, que utiliza instrumentos como el cuatro venezolano.
“El hecho de que los niños vean al músico tocando en directo y participando en escena hace que la música sea una parte muy importante del espectáculo”, afirma Azara.
Aunque está pensado para los más pequeños, el director defiende que el teatro de títeres también cautiva a los adultos. “Cuando la gente se acerca a estos objetos pasa algo. Los adultos se quedan mirando las esculturas igual que los niños. Son pequeñas obras de arte y, siendo obras de arte, no tienen límites de edad”, reflexiona.
‘Historia de una muñeca abandonada’ se representará este fin de semana dentro de Teatralia en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares el sábado y en el Real Coliseo de Carlos III de San Lorenzo de El Escorial el domingo. El último fin de semana de marzo también podrá verse en La Casa Encendida de Madrid.