Este Gobierno es el mejor. El mejor en utilizar la cultura kleenex: se usa y se tira. Un bulo aguanta unas horas, una mentira a veces hasta unos días. Un escándalo, lo justo hasta que aparece el siguiente. Lo de tener una anestesista en el Consejo de Ministros también es muy útil para aplicar la cultura del analgésico. Un ibuprofeno y se olvidan los dolores de la mala gestión. Lo de Ceuta es un ejemplo de ambas culturas. Mientras los líderes ceutíes y sus ciudadanos han dado un ejemplo de unidad, de comprensión y de responsabilidad, el Gobierno negó, sigue negando, el ataque a nuestra frontera y la invasión marroquí y el presidente tardó dos semanas en reconocer que estábamos ante un grave problema de seguridad nacional, eso sí, excluyendo siempre a Marruecos de toda responsabilidad. ¿Es posible sabiendo lo que sabemos de Marruecos? Aunque, sin duda, hay cosas que sabe el Gobierno y que no sabemos los ciudadanos. Hoy, Ceuta está traumatizada y es imposible saber si se recuperará la normalidad y cuándo. ¿Qué ministro es el que peor se ha comportado durante esta crisis?
Grande Marlaska dijo que la normalidad se arreglaría en menos de 48 horas y luego ha tenido que reconocer que era imposible. Exculpa a Marruecos y niega que tuviera información de los servicios de inteligencia españoles ni marroquíes sobre lo que iba a pasar. Su incompetencia está demostrada. Su dimisión es la única salida digna.
Margarita Robles es la única ministra que ha confirmado que el CNI y los servicios de Inteligencia sí alertaron. Le han "desmentido" todos los ministros que han hablado y hasta el delegado del Gobierno en Ceuta. Si fue como ella dice, nos están mintiendo. Si no fue así, ¿cómo siguen en su cargos los responsables de todos los servicios de inteligencia? O mentira o ridículo universal. Es la única que en su visita a la ciudad "se atrevió" a hablar con los ciudadanos y pedirles disculpas. No se entiende que siga en el Gobierno.
José Manuel Albares, el ministro de Exteriores ha defendido a Marruecos -su colaboración, su inocencia y su apoyo para solucionar la crisis- a capa y espada. Y eso que ni siquiera acepta repatriar los cadáveres de los cien "migrantes" que han fallecido. Parece más el ministro de Exteriores de Marruecos que de España.
Lo de Mónica García es para hacérselo mirar con lupa. No sólo ha negado el colapso sanitario el riesgo de epidemia o la situación de emergencia sino que ni siquiera se ha entrevistado con los médicos y los sanitarios que están sufriendo la situación con un desgaste enorme. En su línea habitual.
Ángel Víctor Torres, mando único para la gestión de la crisis tres semanas largas después de la invasión, sigue hablando de "llegada exterior de migrantes" y quiere recuperar una normalidad que no existe. De alguna reunión ha salido por la puerta de atrás por miedo a los ciudadanos ceutíes.
Elma Saíz, ministra de migraciones, coordinadora con Marruecos, responsable de acogida y de los recursos para anticipar posibles incrementos en las llegadas. Durante dos semanas ni apareció. Luego viajó a Ceuta y dejó allí a su equipo. Eso sí, aprovechó para echar la culpa al PP y a Vox. Y a Díaz Ayuso, claro. No fue la única. Hay miles de menores dejados a su suerte y en grave riesgo.
Carlos Cuerpo, vicepresidente primero. En "ausencia" del presidente, era la máxima autoridad. Apareció tarde, como todos. Hay que esperar que la respuesta económica a la crisis sea la que merecen y necesitan los ceutíes, cuya economía también ha quedado seriamente dañada.
Sira Rego, la ministra de Juventud e Infancia, responsable de lo que afecta a los menores no acompañados estuvo varios días en Ceuta y luego dejó a su secretario de Estado. Su propia ley le obliga a reubicar a los menores en la península en quince días. El problema sigue.
Félix Bolaños, no sólo parece el clon de Albares, sino que hizo el ridículo defendiendo todo lo que había trabajado el presidente del Gobierno en estas vacaciones. Incluso dijo que usaba mucho el teléfono.
Óscar Puente en su línea habitual aprovechó para postularse como sucesor de Sánchez aunque luego lo negó. De los trenes y las carreteras, nada.
Ana Redondo, ministra de Igualdad, no ha dicho ni una sola palabra sobre las menores violadas o agredidas sexualmente en Ceuta, ciudad que no ha visitado, ni sobre el miedo de las mujeres a salir a la calle. Tal vez éstas no son "hermanas" y no las cree.
La ministra de Educación, Milagros Tolón -he tenido que buscar su nombre- no ha dicho nada, que yo sepa, sobre los serios problemas que plantea el comienzo del curso escolar y la negativa de muchos padres a llevar a sus hijos por falta de seguridad. Tampoco sobre la supuesta discriminación a los colegios concertados.
Y, por supuesto, nada de esto, les afecta a otros ministros como la indómita Yolanda Díaz o al ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, tan activos en otras cosas. Y, seguro, hay más ministros, muchos, pero estaban de vacaciones. ¿El peor, el más ineficiente? Que cada cual decida, eso sí sin contar a un presidente ausente y tan irresponsable de lo que ha pasado y de sus consecuencias como el Rey de Marruecos.
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