Miedo a la democracia

Miedo a la democracia

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Nunca había sido tan directo ni tan contundente el aspirante a la Moncloa, Núñez Feijóo, como lo fue este miércoles en la habitual sesión de control al Ejecutivo. Estas fueron sus pedradas verbales contra el todavía Presidente del Gobierno: "Usted tiene miedo a la democracia", "usted no es un demócrata", "usted es un cobarde".

La coda del desahogo verbal del líder del PP, inspirada en la doctrina Obama, no fue de menor calibre. Según el exmandatario norteamericano, "todo presidente trabaja para modelar la frase que resumirá su obra en los manuales de historia". Sánchez propone la suya: "Mi gobierno y el de Zapatero han sido los más limpios de la historia". Feijóo malogró ese cantable: "A usted la historia le recordará como el presidente con más sospechas de corrupción de la democracia española".

Fue dicho en plena semana trágica de un PSOE acorralado por diversas causas judiciales, algunas de las cuales caen en el terreno que pisa este presidente y el que comparte con el expresidente Zapatero por razones de afinidad política y personal.

Como viene siendo habitual, Sánchez el interpelado se convirtió en Sánchez el interpelante, aunque en esta ocasión no en el terreno de la corrupción sino en el de la presunta incapacidad del PP como alternativa para igualar los méritos de este Gobierno en crecimiento económico, escudo social e influencia internacional.

Pero ni media palabra sobre el ataque de Feijóo: "Usted tiene miedo a la democracia". Traía causa de la negativa de la mesa del Congreso, donde los socios de Gobierno PSOE-Sumar tienen mayoría (cinco a cuatro) a tramitar sendas mociones del PP y Junts coincidentes en reclamar la disolución de la Legislatura y adelantamiento de elecciones generales.

La mayoría de la mesa proyectó la voluntad de Sánchez, que no está por la labor. La tramitación de las dos mociones fue rechazada por el presunto atropello de una competencia exclusiva del presidente del Gobierno (disolver las Cortes y convocar elecciones). Excusa tonta porque se insta, no se obliga. La eventual aprobación de la iniciativa no sería vinculante, como no es vinculante que se repruebe a un ministro o se pida su dimisión en el Parlamento.

Más punta se le puede sacar al lance si tenemos en cuenta la coincidencia del PP y Junts (derecha nacional y derecha secesionista), en reclamar la apremiante llamada a las urnas porque esto no da más de sí. El clamor ha crecido tanto que Junts ha tenido necesidad de compensar su no a la moción de censura (por no impulsar el salto de Feijóo a la Moncloa), con el sí a la convocatoria inmediata de elecciones. Es lo mismo (PP y Junts unidos contra Sánchez en los dos casos) pero a los de Puigdemont les sirve para aparecer junto a PP y VOX en una moción de censura.


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