Progresismo de impostura

Progresismo de impostura

La coincidencia en el tiempo de la celebración en Barcelona de una cumbre de dirigentes izquierdistas -algunos de ellos mandatarios iberoamericanos-, con la presencia en Madrid de María Corina Machado, líder de la oposición a la dictadura venezolana, ha contribuido a desvelar la impostura de fondo de quienes, como Pedro Sánchez, proclaman estar a La Vanguardia de la lucha por las libertades al tiempo que todavía no ha encontrado la ocasión para felicitar a quien fue reconocida con el Premio Nobel por su lucha por la democracia y los derechos humanos pisoteados por el régimen chavista, una dictadura apoyada por varios de los asistentes a la cumbre de Barcelona.

Singularmente el presidente brasileño Lula da Silva, la mejicana Claudia Simbaum y el colombiano Gustavo Petro. Alguno de los que sellaron en Barcelona un manifiesto con el compromiso de: "imponer tributos a los superricos, abogar por el final de las guerras, limitar las plataformas tecnológicas y reformar las Naciones Unidas" mantienen relaciones comerciales y políticas muy fluidas con la Republica Popular China, dictadura comunista miembro permanente del Consejo de Seguridad que junto a los restantes países de tan privilegiado sanedrín -EE.UU., Federación Rusa, Reino Unido y Francia- tiene en su manos el poder de bloqueo tan criticado por los asistentes a la cumbre... cuando lo ejercen los Estados Unidos de Donald Trump. Impostura o doble rasero, también, para proclamar de manera enfática que hay que limitar las plataformas tecnológicas al tiempo qué navegando a sotavento merced a contratos favorecidos por el Gobierno de España (la sombra del expresidente Zapatero es alargada), la compañía china Huawei, gigantesco apéndice tecnológico de Pekín, se ha implantado con ventaja en nuestro país. Huawei, multinacional china vetada en Estados Unidos y cuestionada en Bruselas por razones de seguridad nacional, ha desarrollado una copiosa red de contratos en nuestro país: desde el Ministerio del Interior a Telefónica, pasando por el wifi de la Junta de Andalucía.

Los discursos y las proclamas biensonantes quedan bien para encabezar los telediarios y eso es lo que quedará de la "Global Progressive Mobilisation" fechada en Barcelona, pero la realidad es otra. Más pragmática, más cínica y más emparentada con la impostura.


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