Seis autores participaron en el primer encuentro dedicado a Madrid, rescatando antiguos certámenes literarios del Siglo de Oro.
La Pradera de San Isidro acogió este domingo, en la última jornada de las fiestas en honor al patrón de Madrid, el regreso de las justas poéticas, antiguos certámenes literarios que alcanzaron gran popularidad durante el Siglo de Oro y que llevaban décadas desaparecidas.
En estos encuentros, los participantes competían mediante la recitación de versos originales sobre un tema propuesto. Para esta primera edición, el eje temático fue la ciudad de Madrid.
El I Encuentro de Justas Poéticas de San Isidro reunió a seis autores que compartieron sus composiciones en una cita de carácter no competitivo organizada por la Junta Municipal de Carabanchel e inaugurada por el concejal-presidente del distrito, Carlos Izquierdo.
Durante su intervención, Izquierdo recordó que estas justas literarias nacieron en la Edad Media y alcanzaron su máximo esplendor en el Siglo de Oro, especialmente con Lope de Vega, aunque comenzaron a desaparecer a partir de los años 60. “Ahora que la Pradera ha recuperado un nuevo esplendor, estamos rescatando también todo lo relacionado con lo castizo”, ha señalado.
El acto contó con la participación del periodista Pedro Simón; la poeta catalana Noemí Trujillo; la escritora Elisa María Fernández; el dúo literario madrileño Victoria Clarkson, integrado por las hermanas Susana y María del Carmen Sanz; y el poeta y dramaturgo carabanchelero Alberto Morate, quien además condujo el acto.
Simón abrió la justa con un poema centrado en la identidad madrileña, la dualidad urbana y la capacidad de acogida de la capital. “Madrid es la mejor ciudad del mundo para ser un recién separado, un recién abandonado, un recién resucitado, un recién llegado”, ha recitado.
Trujillo presentó una reinterpretación del milagro del pozo de San Isidro, estableciendo un diálogo poético con las figuras de Lope de Vega y Ángel González.
Fernández dedicó sus versos a su padre, recientemente fallecido y antiguo conductor del autobús conocido como “el azul”, que “durante décadas transportó vidas desde la plaza de la Cebada hasta la vía Carpetana”.
El dúo Victoria Clarkson centró su intervención en una declaración de amor que, tras recorrer distintas virtudes y emociones, revelaba como destinataria a la propia ciudad de Madrid.
Morate cerró el encuentro con tres poemas inspirados en distintos rincones de la capital y en símbolos reconocibles de la ciudad: una Casa de Campo “sin sembrados”, un Retiro “que es lo contrario”, la Sierra “al fondo” y cuatro torres “sin vigía”.
El acto finalizó con la entrega de una placa conmemorativa a todos los participantes en reconocimiento a su implicación en esta primera edición de las justas poéticas.
Izquierdo aseguró que esta iniciativa tendrá continuidad en los próximos años, consolidando así el rescate de una tradición literaria madrileña que el distrito pretende mantener viva.