La C-5 de Cercanías encara un nuevo estudio para llegar a Navalcarnero

La C-5 de Cercanías encara un nuevo estudio para llegar a Navalcarnero

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El Ministerio analizará la viabilidad de completar la prolongación de Cercanías desde Móstoles, una infraestructura paralizada desde 2010 y reclamada por el suroeste madrileño

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha adjudicado el estudio de viabilidad para completar la prolongación de la línea C-5 de Cercanías hasta Navalcarnero, una actuación reclamada desde hace años por el suroeste de la Comunidad de Madrid y vinculada a unas obras iniciadas en 2009, paralizadas en 2010 y pendientes de una solución definitiva desde entonces.

El anuncio ha sido realizado por el ministro Óscar Puente a través de su cuenta personal en la red social X. El titular de Transportes ha afirmado que el Gobierno central avanza en su “compromiso de llevar el tren a Navalcarnero” y ha defendido un “nuevo impulso a la extensión de la red de Cercanías por el suroeste de la Comunidad de Madrid”.

Fuentes del Ministerio consideran “positiva” la extensión ferroviaria hasta Navalcarnero por tratarse de un corredor con “gran potencial” de crecimiento. Transportes señala que el proyecto beneficiaría al propio municipio, con previsiones de aumento de población calificadas como notables, y también a otros núcleos del entorno, como Cenicientos, Sevilla la Nueva o Navas del Rey.

La prolongación planteada comunicará Móstoles y Navalcarnero a través de un tramo de unos 15 kilómetros, con paso por Arroyomolinos. El proyecto original fue adjudicado en 2009 por 369 millones de euros y contemplaba la construcción de siete estaciones: cuatro en Móstoles, una en Arroyomolinos, en Parque Coimbra, y dos en Navalcarnero. Su impulso político se atribuye al Gobierno regional presidido entonces por Esperanza Aguirre.

Las obras quedaron suspendidas en 2010, cuando la constructora Cemonasa, filial de OHL, abandonó el proyecto tras haber invertido más de 140 millones de euros con los trabajos ya iniciados. Posteriormente, y después de varias decisiones judiciales, la Comunidad de Madrid abandonó definitivamente la actuación e instó al Ministerio a asumirla, al tratarse de una infraestructura vinculada a la red de Cercanías.

A finales de 2023, el Gobierno regional solicitó al Ministerio la cesión de las infraestructuras ferroviarias inacabadas entre Móstoles y Navalcarnero durante una reunión de la Comisión de Seguimiento del Plan Integral de Mejoras de los Servicios de Cercanías de Madrid.

El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, explicó entonces que la Comunidad de Madrid había pedido que se valorase y analizase la oportunidad de esa cesión, con el fin de que el Ministerio pudiera ejecutar directamente las obras. El Ejecutivo autonómico subrayó que la Administración General del Estado es la competente en materia de Cercanías para implantar este tipo de servicios.

Desde Transportes se indicó entonces que se analizarían la situación económica, jurídica y técnica de la infraestructura a partir de los datos aportados por la Comunidad de Madrid. El Ministerio señaló también que realizaría una valoración sobre la procedencia o no de la ampliación.

Antes del verano se celebraron varias reuniones con autoridades municipales y, en octubre, el Ministerio anunció que ya trabajaba en los pliegos para licitar el estudio de viabilidad, tras haber recibido la documentación completa por parte de la Comunidad de Madrid.

El estudio adjudicado deberá analizar tanto la finalización de las obras iniciadas y suspendidas como el impacto de la futura infraestructura en la movilidad de los municipios vecinos hacia las nuevas estaciones. Entre las localidades incluidas en ese análisis figuran Arroyomolinos y Sevilla la Nueva, con el objetivo de diseñar un esquema de transporte público que permita extender los beneficios de la línea a otras poblaciones del entorno.

El Ayuntamiento de Navalcarnero considera esta infraestructura “vital” para el municipio. Según el Consistorio, la llegada de Cercanías tendría un impacto directo sobre más de 35.000 habitantes de la localidad y sobre unas 200.000 personas de la comarca, en una zona que mantiene una fuerte dependencia del vehículo privado y de las conexiones por carretera con Madrid.

La línea C-5 es una de las conexiones ferroviarias más relevantes del área metropolitana madrileña. Su configuración actual procede de la integración de varios tramos de Cercanías. En octubre de 1989 se autorizó la construcción del túnel de Embajadores, de menos de dos kilómetros de longitud, inaugurado oficialmente el 1 de octubre de 1991, lo que permitió conectar los trenes procedentes de Fuenlabrada, vía Atocha, hasta Móstoles.

Tras esa actuación, la antigua C-5, que cubría el trayecto entre Atocha y Fuenlabrada, se fusionó con la C-6, que enlazaba Embajadores con Móstoles. La denominación C-6 desapareció y dio paso a la C-5 renovada. La línea continuó ampliándose hasta llegar en febrero de 2004 a Humanes, después de duplicar y electrificar el tramo de la línea Madrid-Talavera entre este municipio y Fuenlabrada.

El proyecto entre Móstoles y Navalcarnero quedó diseñado bajo un modelo en el que OHL asumía un esfuerzo inversor de 424 millones de euros, incluyendo construcción, mantenimiento y material rodante. La Comunidad de Madrid entregaba la gestión durante 20 años para permitir a la empresa recuperar la inversión, aunque el esquema quedó bloqueado tras la paralización de las obras.

La adjudicación del estudio de viabilidad reabre ahora una infraestructura pendiente desde hace más de una década y media. Su ejecución dependerá de los análisis técnicos, económicos y jurídicos que determine Transportes, en un contexto en el que el suroeste madrileño reclama nuevas conexiones ferroviarias y una mejora efectiva de la red de Cercanías.