El Centro Penitenciario Madrid VII, conocido como la cárcel de Estremera, fue escenario este jueves de un grave incidente en el Módulo 5, donde un grupo de internos protagonizó disturbios tras la intervención de los funcionarios ante la posesión de un objeto prohibido por parte de un recluso. El altercado terminó con diez internos en aislamiento y destrozos considerables en las instalaciones, según ha denunciado el sindicato CSIF.
Los hechos se desencadenaron cuando un interno reaccionó de forma violenta a la orden de abandonar el módulo, tras serle intervenido un objeto no permitido. El recluso se negó a obedecer las órdenes, profiriendo insultos, amenazas y mostrando una resistencia activa contra los funcionarios y mandos presentes.
En señal de apoyo al interno, varios reclusos iniciaron una protesta en el comedor del módulo, causando importantes destrozos en el mobiliario, como sillas, mesas y papeleras, y lanzando objetos contra los cristales que dan al patio. La situación se agravó cuando el grupo se trasladó a la zona de la cancela del rastrillo, increpando y golpeando los cristales, mientras los funcionarios trataban de contener al interno conflictivo.
La intervención concluyó con el traslado del recluso al Departamento de Aislamiento, junto con los demás implicados en los disturbios. En total, diez internos fueron aislados como medida disciplinaria.
Desde el sindicato CSIF, que representa al personal penitenciario, se ha subrayado la gravedad del incidente y se ha reconocido la labor del equipo de funcionarios que logró restablecer el orden. La presencia del director y del subdirector de Seguridad en el módulo por la tarde fue clave para reconducir la situación, logrando que el resto de internos regresara a sus celdas sin mayores consecuencias.
En un comunicado, CSIF Prisiones ha reclamado al Ministerio del Interior una actuación urgente para reforzar las plantillas, así como el reconocimiento legal del personal penitenciario como agentes de la autoridad, con el fin de contar con una mayor protección jurídica ante este tipo de situaciones. También piden la implantación de medidas tecnológicas eficaces contra la entrada de objetos prohibidos, junto con una mejora en los medios coercitivos y en la formación del personal.
El sindicato exige además un apoyo institucional firme y real ante cualquier agresión o altercado, recordando que los trabajadores penitenciarios enfrentan situaciones de alto riesgo con medios cada vez más limitados y sin el respaldo adecuado de las administraciones competentes.