El Hospital Gregorio Marañón deja a los padres entrar al quirófano

El Hospital Gregorio Marañón deja a los padres entrar al quirófano

El Hospital Gregorio Marañón implementa protocolo que permite a los progenitores acompañar a sus hijos durante la inducción anestésica.

Boletín horario Edición de las 07:32 Domingo 11 de octubre

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón ha implantado un nuevo protocolo que permite a los padres acompañar a sus hijos en el interior del quirófano durante el proceso de inducción anestésica, de modo que el menor permanece acompañado hasta quedarse completamente dormido y vuelve a encontrarse con sus progenitores tras la intervención, antes de despertar.

El objetivo de esta iniciativa, liderada desde el Servicio de Anestesia y Reanimación junto con Enfermería, es reducir la ansiedad y el estrés que pueden provocar en los niños y sus familias la entrada en quirófano y la separación previa a una cirugía. La presencia de una persona de confianza facilita que el menor afronte este momento con mayor tranquilidad y permite que los padres conozcan de primera mano el entorno y a los profesionales que van a atenderlo.

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Padres uniformados en el quirófano

Con el protocolo anterior, los padres podían permanecer junto a sus hijos en una sala situada antes del quirófano. Sin embargo, los menores accedían solos a la sala de operaciones y algunos llegaban todavía muy nerviosos. Ahora, "los padres se visten con la indumentaria necesaria y entran con el niño y con nosotros en el quirófano", ha explicado David Callejo, anestesiólogo del Hospital Gregorio Marañón.

El acompañamiento se extiende también a los procedimientos con anestesia realizados fuera del quirófano. De esta manera, los padres pueden permanecer junto a sus hijos en pruebas y tratamientos como resonancias magnéticas, endoscopias o procedimientos de radioterapia, entre otros.

Durante la inducción anestésica, la madre o el padre puede permanecer junto a su hijo, hablarle, tranquilizarle y mantener el contacto con él, así como ayudarle a tumbarse en la camilla y acompañar la colocación de la mascarilla. Una vez que el menor está completamente dormido, el progenitor abandona el quirófano y los profesionales continúan con la preparación y la intervención.

Acompañamiento en el despertar

Al finalizar la cirugía, el menor sale todavía dormido del quirófano y es trasladado a una sala de recuperación, donde vuelve a estar acompañado por sus padres durante el despertar. Posteriormente, en función del tipo de intervención y de su evolución, puede ser trasladado a planta o recibir el alta hospitalaria.

Con este nuevo protocolo, el hospital "continúa avanzando en la humanización de la asistencia pediátrica y en la incorporación de las familias a los cuidados, facilitando una experiencia quirúrgica más cercana y segura, así como respetuosa con las necesidades emocionales de los menores".