El reconocimiento municipal ha sido otorgado a líderes de todo el mundo y solo se ha retirado en una ocasión, a Vladimir Putin.
La entrega de la Llave de Oro de Madrid a María Corina Machado, líder opositora venezolana, ha vuelto a encender la polémica sobre este galardón, uno de los más altos que concede el Ayuntamiento de la capital en materia de protocolo.
Desde hace décadas, el Consistorio ha distinguido con esta llave a figuras internacionales de primer nivel: Muamar al Gadafi, Erich Honecker, Xi Jinping, Evo Morales, Shimon Peres, Richard Nixon y Gerald Ford, entre otros muchos.
También la han recibido mandatarios más recientes como el presidente colombiano Gustavo Petro o el surcoreano Moon Jae-in, además de figuras institucionales como el Papa Benedicto XVI.
El alcalde José Luis Martínez-Almeida ha defendido la concesión a Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, pese a las críticas de la izquierda por no ser jefa de Estado. El regidor ha recordado que hay precedentes de personas distinguidas sin ese cargo: el actual emperador de Japón Naruhito cuando era príncipe heredero, o el entonces príncipe Carlos de Inglaterra. Almeida justifica el reconocimiento en el compromiso de Machado "con los derechos humanos y la democracia", destacando que ha puesto en riesgo su vida y se ha convertido en un "símbolo universal".
La relación entre Venezuela y este galardón no es nueva. En 2020, el Ayuntamiento entregó la Llave de Oro al líder opositor Juan Guaidó, gesto que Almeida calificó entonces como "de dignidad". Más recientemente, también se planteó concedérsela a Edmundo González, con el respaldo de PP y VOX.
Solo en una ocasión se ha retirado esta distinción: en 2022, cuando el Consistorio decidió quitársela al presidente ruso Vladimir Putin tras la invasión de Ucrania. La decisión contó con el apoyo de la mayoría del Pleno, salvo Vox, que se opuso. El episodio evidenció el carácter político que puede adquirir este reconocimiento, que en teoría se concede a jefes de Estado en visita oficial, pero que en la práctica ha ido ampliando su alcance a figuras relevantes del panorama internacional.
En los últimos años, incluso se ha debatido la posibilidad de retirarla a otros líderes, como Gustavo Petro, aunque en ese caso la iniciativa no prosperó.
La Llave de Oro de Madrid se mantiene así como un símbolo institucional que, más allá del protocolo, refleja las prioridades políticas del Ayuntamiento en cada momento.