La región despliega más medios, prevención anual y formación específica para incendios extremos tras la campaña del verano pasado.
La Comunidad de Madrid afronta la campaña estival de incendios con un Plan Especial de Protección Civil contra Incendios Forestales dotado con 52,7 millones de euros y más de 1.700 bomberos forestales en operaciones.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha subrayan que la región dispone de "la mayor concentración de medios aéreos y terrestres de Europa por hectárea forestal" y ha defendido un modelo de intervención inmediata desde los primeros momentos de cualquier conato.
"Necesitamos ser muy eficaces e intentar que los incendios no cojan mucha energía y que luego se conviertan en incendios de difícil extinción", ha explicado Novillo. Según sus datos, el 80% de los incendios forestales en Madrid se controlan en fase inicial sin superar una hectárea de extensión.
Este año, la Comunidad de Madrid alcanza una cifra sin precedentes con más de 1.700 bomberos forestales disponibles. A ello se suma que en septiembre se incorporará una promoción de 267 efectivos, la mayor hasta ahora, que reforzará el dispositivo de la próxima campaña.
El Ejecutivo regional ha ampliado también los recursos destinados a la prevención en los meses de menor riesgo. Para ello, ha modificado el encargo a Tragsa con el propósito de elevar hasta 420 los bomberos forestales que trabajan durante todo el año, sin interrupciones estacionales.
Estas tareas abarcan tratamientos selvícolas, mantenimiento de fajas de defensa, retirada de madera deteriorada y pastoreo preventivo, medidas todas ellas orientadas a reducir la carga de combustible vegetal en los montes madrileños.
Novillo ha insistido en que la prevención es fundamental en un contexto de altas temperaturas también en los meses previos y posteriores al verano, una realidad que alarga las campañas de incendios y las hace más complejas de gestionar.
Entre los aprendizajes de la campaña de 2025, Novillo ha mencionado el incendio de Tres Cantos, uno de los más significativos del pasado verano junto al de Villamanta.
Ambos fuegos se vieron agravados por tormentas secas y rachas de viento superiores a 80 kilómetros por hora, condiciones que generaron velocidades de propagación muy elevadas y complicaron enormemente las labores de extinción.
La Comunidad de Madrid ha intensificado la formación de sus efectivos para enfrentar este tipo de incendios extremos y ha puesto especial atención en elementos que multiplican el riesgo en zonas urbanizadas, como los setos de arizónicas.
En esta línea, el Gobierno regional prevé modificar la Ley Forestal para facilitar que los propietarios sustituyan estas especies por otras más seguras desde la óptica de la prevención de incendios.
El modelo madrileño mantiene acuerdos con Castilla y León y Castilla-La Mancha desde 2019 que permiten actuar de forma automática en una franja de cinco kilómetros fuera de los límites regionales cuando se detecta un incendio.
Durante el verano pasado, la magnitud de algunos fuegos obligó a los bomberos madrileños a intervenir más allá de esa zona inicial. Los efectivos de la Comunidad de Madrid cubrieron durante varios días de agosto las provincias de Ávila y Segovia mientras los recursos castellanoleoneses atendían otros incendios en el norte de su territorio.
Esta experiencia ha permitido revisar aspectos clave como las comunicaciones, la coordinación entre servicios de emergencia y el despliegue de medios tecnológicos, entre ellos drones y sistemas de transmisión de imágenes desde helicópteros.