La concejala-presidenta del distrito denuncia una “inquisición política y mediática” tras las acusaciones de la oposición sobre el clima laboral en la Junta Municipal.
Yolanda Estrada, concejala-presidenta de Chamartín, negó el pasado 12 de mayo en el Pleno de la Junta Municipal que exista “ninguna demanda judicial” contra ella “ni por acoso laboral ni por nada”. Su comparecencia llegó después de que la prensa publicara informaciones sobre una supuesta denuncia por presunto acoso laboral dirigida contra la edil del Partido Popular.
La sesión plenaria estuvo marcada por las intervenciones de Más Madrid, PSOE y VOX cuestionando la situación laboral en el distrito. Antes de que estos grupos se pronunciaran, la propia Estrada había solicitado comparecer para tratar los recursos humanos de la Junta Municipal, en un contexto político tensionado por las publicaciones y las críticas de la oposición.
Estrada aseguró sentirse víctima de una “inquisición política y mediática” y calificó las acusaciones contra ella de “denuncia falsa”. En su intervención empleó términos como “bazofia”, “farsa orquestada”, “podredumbre” y “corrupción moral y ética” para describir las informaciones publicadas y las críticas vertidas en el Pleno.
La concejala-presidenta entregó a la secretaria del distrito cuatro documentos fechados el 12 de mayo que, según explicó, certificaban que no tiene “ninguna demanda judicial, ni en el ámbito social, ni penal, ni civil”, ni tampoco “ninguna condena por delito alguno”. Sin embargo, la oposición cuestionó el alcance de esos certificados.
El vocal vecino de Vox Ignacio Bautista señaló que los documentos llevaban la fecha del mismo día de la comparecencia e ironizó sobre la posibilidad de que la denuncia aún no existiera formalmente. La vocal socialista Carolina Sánchez sostuvo que la denuncia “no está admitida a trámite todavía, pero lo estará”. David Penado, portavoz de Más Madrid en el distrito, preguntó qué ocurriría si esa denuncia aparecía y quedaba acreditada en los próximos días.
Estrada defendió que ella es quien sufre “un acoso de manual, acoso psicológico y social” y rechazó expresamente las referencias al supuesto trato incorrecto a un enfermo oncológico. Calificó ese extremo de “falso y vil” y afirmó que se buscaba presentarla como un “monstruo” para destruir su “imagen pública y moral”.
La concejala-presidenta vinculó las acusaciones con su propia experiencia personal con el cáncer. Relató que ha padecido dos cánceres y que su madre, su abuela y su padre fallecieron por esa enfermedad. También aseguró que el uso de la salud y del cáncer para atacar su reputación le “asquea” y le “entristece enormemente”. “Soy paciente oncológica, como muchísimas personas que han superado esta enfermedad”, afirmó durante su intervención.
Borja Izuzquiza, portavoz del Partido Popular en el Pleno de Chamartín, expresó el “total apoyo” del grupo municipal a Estrada y a los funcionarios de la Junta. Izuzquiza sostuvo que en la Junta Municipal existe “una situación de total normalidad” y que no se detecta ninguna circunstancia que deba ser corregida. También calificó de “difamación” las acusaciones de acoso laboral y afirmó que no consta “ninguna denuncia formal, ningún procedimiento, ningún expediente, ninguna actuación administrativa”.
La oposición presentó una visión radicalmente distinta. Más Madrid, PSOE y Vox enfatizaron los ceses registrados en el distrito durante los últimos años y el clima interno de la Junta Municipal. Mar Barberán, concejala de Más Madrid, señaló que los “diez ceses” mencionados por Estrada han quedado “sin explicación” y subrayó que esa cifra resulta llamativa para quien, como ella, trabajó doce años en recursos humanos.
Enma López, concejala socialista, denunció la “tremenda violencia institucional” que, a su juicio, se vive en la Junta Municipal de Chamartín. López acusó a Estrada de dirigirse de forma inapropiada a los grupos de la oposición, a los vecinos y a asociaciones que, según afirmó, han dejado de acudir al Pleno por las “continuas faltas de respeto”, las interrupciones y las acusaciones graves.
Barberán también cuestionó el tono de la concejala-presidenta en las sesiones del distrito. La edil de Más Madrid sostuvo que el clima laboral “no es el más óptimo ni el más saludable” y acusó a Estrada de chillar e insultar, una conducta que, en su opinión, “no se puede normalizar” porque equivaldría a “institucionalizar la violencia”.
Vox reclamó explicaciones sobre la actuación municipal tras la publicación de las informaciones. Bautista preguntó por qué la Junta no constituyó la Comisión de Riesgos Laborales y defendió que, cuando está en juego la dignidad de los trabajadores, la Administración debe actuar de inmediato. El vocal vecino señaló que, de no haberse activado esos mecanismos, podría tratarse de una “grave negligencia” del Ayuntamiento de Madrid y del alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
Bautista también sostuvo que los ceses deben justificarse aunque se trate de puestos de libre designación, y aseguró haber sido testigo de “gritos y malas formas”. Su compañera de grupo Alejandra Morán afirmó que “Chamartín no puede aguantar más este ambiente de cortijo privado”.
Carolina Sánchez insistió en que un trabajador que no tiene garantizado el desarrollo normal de su labor y trabaja “sin miedo” se encuentra en una situación de riesgo. La portavoz socialista en la Junta apeló a la existencia de luz, vecinos, taquígrafas y videoacta en los plenos para preguntarse qué puede ocurrir cuando no existen esos elementos de control público.
David Penado situó el debate en el terreno de la “higiene democrática” y pidió explicaciones sobre los “diez, once ceses” que, según indicó, no responden a jubilaciones. El portavoz de Más Madrid acusó al Partido Popular de utilizar los plenos del distrito para “hacer oposición a Pedro Sánchez” y criticó que Estrada emplee acusaciones que, a su juicio, no guardan relación con Chamartín.
Penado citó como ejemplo expresiones dirigidas a la oposición en las que se les habría llamado “cómplices del terrorismo”. El portavoz de Más Madrid admitió que Estrada puede creer que existe una conspiración contra ella, pero añadió que esa posición tampoco le hace “ningún bien” a la propia concejala-presidenta.
Estrada rechazó esas críticas y defendió que la supuesta denuncia por acoso laboral forma parte de un “espectáculo por parte de la izquierda con el aplauso de su clac”. La edil aseguró que ella defiende “a todos los funcionarios” e insistió en que las acusaciones vertidas contra ella son “difamación” y “rayan en lo absurdo”.
La concejala-presidenta cerró sus intervenciones vinculando las acusaciones contra ella con el debate político nacional. Estrada señaló que quien “sí ha sido demandado por acoso laboral en Londres” ha sido el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por parte de la exsecretaria general de la Internacional Socialista, Benedicta Lasi.