La Comunidad de Madrid concentró en 2025 cerca de 16.000 millones de euros de inversión extranjera, lo que supone el 51,9% del total nacional, según los datos publicados por el Gobierno central y difundidos por el Ejecutivo autonómico. La región capta así más de uno de cada dos euros procedentes del exterior, consolidando su posición como principal destino del capital internacional en España.
Los datos del cuarto trimestre refuerzan esta tendencia, ya que Madrid también encabezó la llegada de inversión foránea en ese periodo con 5.236 millones de euros, el 47,6% del total nacional.
En el conjunto del año, la distancia con el resto de comunidades autónomas es notable. Cataluña se sitúa en segundo lugar con el 14,7% de la inversión extranjera, seguida de Aragón con el 11%. A mayor distancia aparecen Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, con porcentajes significativamente inferiores.
Desde el Gobierno regional se subraya que estos datos reflejan la capacidad de Madrid para atraer capital en un contexto económico global marcado por la incertidumbre, apoyado en un entorno favorable a la actividad empresarial y a la inversión.
En cuanto al origen de la inversión, Estados Unidos lidera la llegada de capital a la Comunidad de Madrid con el 28,7% del total, seguido de Francia, Reino Unido y Canadá, lo que pone de manifiesto el peso de las economías occidentales en la apuesta por la región.
Por sectores, la inversión se concentra principalmente en publicidad y estudios de mercado, actividades inmobiliarias y telecomunicaciones, junto a servicios financieros, actividades de descontaminación y servicios de información, ámbitos todos ellos vinculados a la economía de servicios y al desarrollo tecnológico.
El dinamismo económico de la Comunidad también se refleja en la actividad inversora de sus empresas en el exterior. En 2025, las operaciones de entidades madrileñas en otros países alcanzaron los 8.950 millones de euros, lo que representa el 51,7% del total nacional.
Este volumen sitúa nuevamente a Madrid a la cabeza, por delante de Cataluña y el País Vasco, y confirma el papel de la región no solo como receptora de inversión, sino también como actor destacado en la expansión internacional del tejido empresarial español.