La consejera de Economía de la Comunidad de Madrid defiende que las empresas madrileñas comercian con China "sin rendir pleitesías al régimen comunista", mientras los socialistas recuerdan el peso del mercado chino para las exportaciones regionales y la recepción del embajador en la Real Casa de Correos.
Rocío Albert, consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, ha acusado este jueves al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de haberse "postrado" ante China durante su última visita al país asiático. En un choque parlamentario en la Asamblea de Madrid, Albert ha defendido que las empresas madrileñas llevan décadas negociando y comerciando con ese mercado "sin necesidad de rendir pleitesías al régimen comunista". El PSOE le ha reprochado contradicción política y le ha recordado tanto la importancia económica de China para Madrid como los gestos institucionales del propio Ejecutivo regional hacia el gigante asiático.
Durante la sesión de control al Gobierno, Albert ha marcado distancias entre la actividad comercial ordinaria de las empresas y la posición política que, a su juicio, ha adoptado Sánchez ante Pekín. La consejera ha resumido esa diferencia con una idea central: una cosa es acudir a vender y otra muy distinta es "ir a postrarse". En su intervención, ha sostenido que el enfoque correcto es el que mantiene la Unión Europea, que considera a China un socio pero también un rival sistémico.
Albert ha defendido una relación con China basada en el pragmatismo y la reciprocidad, pero sin "alfombra roja" ni sometimiento político. Ha insistido en que Europa mantiene una doctrina clara hacia El País asiático y ha lamentado que España, en su opinión, se haya desviado de esa línea por la actuación del presidente del Gobierno.
La consejera ha endurecido el tono al asegurar que Sánchez ha viajado a Pekín en varias ocasiones para "someterse al dictado del régimen" de Xi Jinping. Según su relato, el presidente no acudió a China para defender los intereses de las empresas españolas, sino para firmar un diálogo estratégico con el Partido Comunista Chino y recibir una cátedra honorífica. Albert ha presentado esos movimientos como una escenificación política impropia de un dirigente europeo.
El intercambio se ha producido en un momento en el que la relación con China vuelve a ganar peso en el debate político español y europeo, especialmente por la dependencia comercial en sectores estratégicos y por la posición cada vez más vigilante de Bruselas hacia las prácticas del gigante asiático. En ese contexto, la Comunidad de Madrid ha querido utilizar la tribuna parlamentaria para reforzar un discurso diferenciado del Gobierno central en materia de política exterior hacia Pekín.