escalada de tensión en Oriente Próximo, marcada por los ataques de Israel y Estados Unidos sobre Irán y los incidentes registrados en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
El barril de Brent, referencia en Europa, subía en torno a las 8.15 horas un 3,2%, hasta situarse en los 84,04 dólares. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, avanzaba cerca de un 3%, hasta los 76,80 dólares.
El repunte se produce después de que el precio del crudo se haya disparado desde el pasado viernes. Desde el cierre semanal de las Bolsas, previo a los ataques sobre Irán, el Brent acumula una subida cercana al 16%, mientras que el WTI se ha encarecido en torno a un 15,5%.
La incertidumbre geopolítica también se refleja en los mercados financieros. Los futuros de las principales Bolsas europeas apuntaban a caídas moderadas en la apertura, con especial presión sobre el mercado español.
El Ibex 35 sufrió en la última sesión una fuerte corrección del 4,55%, lo que supuso la pérdida de 813 puntos en una sola jornada. El selectivo madrileño cerró en los 17.062,4 puntos, situándose ya un 1,42% por debajo del nivel con el que comenzó el año.
A la tensión internacional se suma además el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y España después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara su intención de cortar acuerdos comerciales con Madrid tras la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para una operación militar contra Irán.
Junto al petróleo, también el gas natural ha experimentado un fuerte encarecimiento. En el mercado de futuros holandés, referencia para Europa, el precio del gas subía cerca de un 9% tras haberse disparado ya un 22% al cierre de la jornada bursátil anterior.
La tensión se ha intensificado después de conocerse ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Según informaciones difundidas durante la madrugada, dos embarcaciones fueron atacadas en esta zona estratégica, mientras que las autoridades iraníes aseguran haber golpeado a una decena de petroleros como respuesta a la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. Por esta vía marítima transita aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo consumidos en el planeta, lo que convierte cualquier alteración en esta ruta en un factor de impacto inmediato sobre los mercados.
Situado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Desde allí parten gran parte de las exportaciones energéticas de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el flujo de petróleo a través de Ormuz alcanzó en 2024 una media de 20 millones de barriles diarios, lo que equivale aproximadamente al 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos.
Además, cerca de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado también atravesó este estrecho, principalmente procedente de Qatar.
La mayor parte del petróleo que cruza Ormuz se dirige a Asia. China, India, Japón y Corea del Sur concentraron alrededor del 69% de las compras de crudo procedente de esta ruta durante 2024.
Estados Unidos, por su parte, mantiene una dependencia mucho menor que en décadas anteriores gracias al aumento de su producción nacional y a las importaciones desde Canadá. En 2024 solo alrededor del 7% de sus importaciones de petróleo procedieron de países del Golfo Pérsico a través de este paso marítimo.
En el caso de España, la dependencia directa del estrecho de Ormuz es relativamente reducida. Según datos del Gobierno, apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado que llega al país transita por esta vía.
Las importaciones de crudo a España alcanzaron en 2025 los 61,4 millones de toneladas, lo que supuso una caída del 4,9% respecto al año anterior, en un contexto de diversificación del suministro energético.