Felipe VI reivindica la labor social de la Iglesia y lamenta el daño de los abusos

Felipe VI reivindica la labor social de la Iglesia y lamenta el daño de los abusos

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El monarca agradece al Papa su claridad frente a los abusos y destaca la acción social de la Iglesia en el acto oficial del Palacio Real.

El Rey Felipe VI ha lamentado este sábado en el Palacio Real de Madrid, durante el acto institucional de bienvenida al Papa León XIV en su visita apostólica a España, el "dolor" causado por los casos de abusos cometidos en el ámbito de la Iglesia. Simultáneamente, ha agradecido al Pontífice la "claridad y firmeza" mostradas ante esta cuestión y ha subrayado la amplia labor social que desarrolla la institución católica.

El monarca pronunció estas palabras ante las principales autoridades del Estado, representantes autonómicos, miembros del Gobierno, líderes políticos y cuerpo diplomático, en el primer gran acto oficial de la agenda de Robert Prevost en España. La visita papal incluirá finalmente un encuentro con víctimas de abusos.

En su intervención, Felipe VI contrapuso la "enorme labor social" que realiza la Iglesia Católica con el daño provocado por los casos de abusos, que, según ha señalado, “ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”.

El Rey reconoció el compromiso de religiosos, religiosas, sacerdotes, diáconos, jóvenes implicados en la vida parroquial y voluntarios que trabajan en residencias, albergues, comedores y centros de acogida. Expresó su "reconocimiento y gratitud" a esa labor y una "admiración especial" por los misioneros.

Frente a esa realidad, afirmó que “no puede haber mayor contraste” que el dolor causado por los abusos. En este punto, Felipe VI valoró la respuesta de León XIV y destacó que su "claridad y firmeza" son “esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido”.

“Lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto”, subrayó el monarca.

El Rey dedicó también parte de su discurso a los desafíos éticos del presente, con especial referencia a la Inteligencia Artificial y a la primera encíclica de León XIV. Felipe VI advirtió de que no "todo vale" ni todo es “admisible, negociable y justificable” en una época marcada por la velocidad de los cambios tecnológicos y sociales.

"En este tiempo corremos el riesgo de olvidar aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que, abolidas muchas de nuestras creencias por el pulso de la actualidad, todo vale, todo es admisible, negociable y justificable", afirmó.

"No es así", recalcó el Rey, para defender que “la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional” deben seguir siendo los principios fundamentales de la convivencia.

Felipe VI enlazó esta reflexión con la formación matemática de Robert Prevost y señaló que en esos valores “está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide”.

El monarca elogió la voz de León XIV como “fuente de inspiración” no solo para los más de 1.400 millones de católicos, sino también para muchas conciencias más allá de la Iglesia por su contenido ético.

Sobre la encíclica del Papa, destacó que no parte de una visión "catastrofista", sino de una mirada “cargada de esperanza y de optimismo en el ser humano”. “Es, en definitiva, un texto humanista”, afirmó.

El Rey coincidió con el Pontífice en que la nueva tecnología no puede convertirse en “monopolio de unos pocos”, sino que debe ser un instrumento al servicio de todos. Para ello, advirtió, es necesario mantener siempre a la persona en el centro, “jamás reemplazada, subyugada o coaccionada por ningún algoritmo”.

Felipe VI apeló además a la empatía, la comprensión y la escucha en un mundo “anegado de datos y mensajes”. En este punto, recordó al Papa Francisco y su insistencia en la importancia de saber escuchar.

El Rey consideró paradójico que, en una época de interconexiones, se esté perdiendo esa capacidad o esa paciencia. "Cuando la atención está en el otro, en quien tenemos enfrente, podemos identificarnos con su dolor, con su alegría, con sus debilidades y fortalezas. Podemos ponernos en su lugar", señaló.

Ante un auditorio en el que se encontraban el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo; el presidente de VOX, Santiago Abascal; y buena parte del Ejecutivo, Felipe VI defendió que solo si se comprenden las razones de los demás y se busca un terreno común será posible "avanzar unidos".

El monarca concluyó con una referencia al mensaje de unidad lanzado por León XIV tras su proclamación como Papa. A su juicio, la unidad nace de la conciencia de la fragilidad humana, pero también de la capacidad del ser humano para el bien y la belleza cuando ama al prójimo y se entrega a los demás.

"Recordarlo siempre, de palabra y obra, y en especial en estos tiempos de incertidumbre, bien merece ser pauta de conducta universal: la unidad como vehículo e instrumento para la paz", remachó Felipe VI.