Los monumentos falleros llenan las calles de València con mensajes críticos sobre la guerra, la política internacional y problemas sociales en la tradicional ‘plantà’ previa a la visita del jurado.
Los monumentos falleros han comenzado a emerger en las calles de València con la tradicional ‘plantà’ de marzo, una edición que en 2026 refleja el complejo contexto político internacional y lanza mensajes a favor de la paz a través de muchas de las obras que se exhiben por toda la ciudad.
Las comisiones falleras trabajan estos días en los últimos retoques antes de la visita del jurado, en una ciudad que se transforma en un gran museo al aire libre con cientos de monumentos repartidos por sus barrios.
Entre los más destacados se encuentran los pertenecientes a la Sección Especial, la categoría de mayor tamaño y presupuesto, formada por nueve comisiones: Convento Jerusalén-Matemático Marzal, Exposición-Micer Mascó, Plaza del Pilar, Na Jordana, L’Antiga de Campanar, Sueca-Literato Azorín, Cuba-Literato Azorín, Almirante Cadarso-Conde de Altea y Reino de Valencia-Duque de Calabria.
La comisión Convento Jerusalén-Matemático Marzal, ganadora del primer premio el pasado año, aspira a revalidar el título con ‘Redimonis’, un monumento del artista David Sánchez Llongo con un presupuesto de 260.000 euros. Según ha explicado Juan José Ramos, responsable de protocolo y organización de la comisión, la obra simboliza “por cuánto venderías tu alma” y contará por las noches con un espectáculo de luces que recreará la entrada de las almas a través de dos farolillos.
Por su parte, la comisión Plaza del Pilar presenta ‘La Nit’, diseñada por Paco Torres, quien lleva nueve años trabajando con la comisión y que ha anunciado que se tomará un descanso y no plantará en València el próximo año. La obra combina dos figuras principales: Nix, diosa griega de la noche, y Morfeo, dios del sueño, y mezcla elementos siniestros como Drácula con otros más estéticos como constelaciones, además de introducir críticas a la crisis de la vivienda y a la situación política internacional.
La comisión Na Jordana dedica su monumento a ‘Passions a la deriva’, dirigido por Mario Gual por sexto año consecutivo. Según ha destacado Pepe Castillo, miembro de la comisión, la obra apuesta especialmente por el color y el ingenio, con figuras como Neptuno, piratas o una pareja de novios como protagonistas.
Castillo ha señalado que el actual contexto bélico internacional también ha influido en el ambiente de las fiestas, aunque confía en que los hoteles vuelvan a llenarse como cada año, lo que considera “motivo de alegría”. Asimismo, ha reclamado más apoyo institucional para impulsar la fiesta, que depende en gran medida del trabajo voluntario de las comisiones.
Fuera de la Sección Especial, la Falla Plaza de la Reina-San Vicente, del artista Manuel Algarra, también lanza un mensaje antibelicista con el monumento ‘Un bes per la pau’ (Un beso por la paz), inspirado en el tratado que puso fin a la Tercera Guerra Carlista en 1876. La pieza representa a Eirene, diosa griega de la paz, y Shalom, símbolo del bienestar, a punto de besarse como metáfora del equilibrio entre amor y guerra.
Según ha explicado Alejandro Algarra, colaborador del taller, la obra busca denunciar la polarización del mundo entre conflicto y convivencia, coronada por una paloma de la paz que actúa como crítica política.
Otra propuesta conectada con la actualidad es ‘Indiotades’, la falla del Mercado Central, con un presupuesto de 57.000 euros, que incluye sátiras políticas dirigidas al presidente estadounidense Donald Trump y al expresidente del Consell Carlos Mazón. Su presidente, José Vicente Archer, ha destacado que el monumento se organiza en diferentes tribus para ironizar sobre la política actual.
Con estas propuestas, las Fallas de València vuelven a combinar arte, sátira y crítica social, reflejando la actualidad mundial mientras la ciudad se prepara para una de las celebraciones más emblemáticas del calendario festivo español.