El absentismo alcanzó el 7,6 por ciento de las horas pactadas en 2025, generando un coste récord de 59.109 millones de euros, principalmente por el repunte de la incapacidad temporal.
El absentismo laboral alcanzó en España su máximo histórico en 2025 al situarse en el 7,6 por ciento de las horas pactadas, lo que generó un coste récord de 59.109 millones de euros para la economía nacional, un 11,7 por ciento más que el año anterior. Según el 'XV Informe Anual Adecco sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo', esta subida se explica principalmente por el comportamiento de la incapacidad temporal, componente que representa cerca del 78 por ciento de todo el absentismo del país.
La incapacidad temporal asistió en 2025 a su propio máximo histórico tras registrar una tasa del 5,95 por ciento. El coste total de este factor para la economía española casi duplica los 30.171 millones registrados en 2019, reflejando tanto el aumento de la tasa como el encarecimiento del coste laboral.
Por comunidades autónomas, el País Vasco, Canarias y Cantabria se situaron a la cabeza del absentismo nacional durante 2025, todas ellas con una tasa media del 9,6 por ciento. De este grupo, el mayor incremento interanual lo experimentó Cantabria, con un alza de 1,3 puntos porcentuales.
En el extremo opuesto, Baleares se posicionó como la Comunidad Autónoma con menor absentismo laboral con una tasa del 6,2 por ciento. Le siguieron la Comunidad de Madrid, con una tasa de ausencias del 6,6 por ciento, y La Rioja, con un 6,7 por ciento.
Analizado en términos de coste económico directo por regiones, las comunidades autónomas donde el absentismo tiene un mayor impacto económico son Cataluña, con 11.557 millones de euros; la Comunidad de Madrid, con 10.290 millones; y Andalucía, con 7.410 millones. Los menores costes se registran en La Rioja, con 332 millones de euros; Cantabria, con 838 millones; y Extremadura, con 839 millones.
Por sectores, la industria se situó a la cabeza en tasa de absentismo con una media del 8,18 por ciento, seguida por los servicios con un 7,62 por ciento y la construcción con un 6,25 por ciento. Sin embargo, los servicios concentraron el mayor impacto económico con 45.096,1 millones de euros. La industria supuso un coste de 11.087,9 millones y la construcción, 2.924,6 millones.
Por divisiones de actividad, la tasa más elevada se dio en "Actividades postales y de correos" con un 13 por ciento. Le siguieron "Servicios de edificios y jardinería" (12,5 por ciento) y "Actividades de juego y apuestas" (12,2 por ciento). En el lado opuesto, las menores tasas se registraron en "Actividades relacionadas con el empleo", con un 3 por ciento, y en "Actividades jurídicas y de contabilidad", con un 3,7 por ciento.
La salud mental se consolida como uno de los grandes vectores del absentismo, siendo la segunda causa de baja por episodios y la primera por duración media. Las bajas por salud mental han crecido un 111 por ciento en cinco años.
El informe advierte de que las bajas por trastorno mental duran, de media, "entre dos y cuatro veces más que una baja por causa física", lo que provoca una mayor probabilidad de cronificación del proceso. El estudio destaca también el crecimiento del 'burnout' como fenómeno de estrés crónico, un problema que gana peso en un momento de transformación digital marcado por la implantación de la inteligencia artificial.
El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, ha señalado que el absentismo exige "mirar más allá de las bajas" al estar motivado por causas profundas como el envejecimiento de la población activa, el cuidado de la salud mental de manera reactiva y no preventiva, la saturación sanitaria y la coordinación "insuficiente" entre sistema sanitario, mutuas y empresas.
Arcas ha advertido de que reducir esta tasa de forma sostenible exigirá "un enfoque integral" que pasa necesariamente por incluir reformas en la gestión de los servicios públicos de salud, una mayor coordinación institucional y una apuesta decidida por la prevención y la salud laboral.
Respecto a la evolución reciente, el estudio aporta un avance correspondiente al primer trimestre de 2026, donde las estimaciones sitúan la tasa previsible de absentismo en España de nuevo en el 7,6 por ciento. De esta forma, este indicador disminuiría 0,2 puntos respecto al trimestre anterior, pero aumentaría otros 0,2 puntos frente al mismo periodo del año anterior.
El estudio recoge novedades legales como la Ley 2/2025, que elimina la extinción automática del contrato por incapacidad permanente y refuerza la necesidad de analizar cada caso desde la adaptación del puesto y la continuidad laboral. A esta medida se suma el Convenio INSS-Ingesa 2025-2028, orientado a reforzar el control y seguimiento de las bajas de incapacidad temporal ante los máximos históricos registrados.
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