
Protección Civil alerta del peligro de las “modas” en lugares no seguros y trabaja en medidas para evitar rescates.
El Gobierno de Canarias estudia nuevas medidas para evitar que turistas se expongan a situaciones de riesgo al acudir a zonas peligrosas que se viralizan en redes sociales. Protección Civil advierte de que estas prácticas no solo ponen en peligro a los visitantes, sino también a los equipos de rescate.
El subdirector de Protección Civil y Emergencias, Carlos Esquivel, ha reconocido que existe un “problema” creciente, ya que muchos turistas buscan enclaves poco concurridos para compartirlos posteriormente en redes, generando un efecto llamada. “Provocan modas que atraen a muchas personas a lugares que generan mucho riesgo y están muy vinculados a condiciones climáticas que ellos no conocen”, explicó.
Ante esta situación, el Ejecutivo autonómico trabaja junto a la Consejería de Turismo, a través de Promotur, para concienciar a los visitantes sobre los riesgos y evitar comportamientos peligrosos. El objetivo es impulsar una “cultura preventiva” que reduzca los incidentes en zonas de difícil acceso o con condiciones adversas.
Además de la sensibilización, Canarias plantea avanzar en la regulación. Entre las medidas en estudio figura la posibilidad de sancionar a quienes incumplan recomendaciones en situaciones de prealerta o alerta máxima. “Ya no serían recomendaciones, casi pasarían a ser obligaciones”, señaló Esquivel.
No obstante, la aplicación de sanciones presenta dificultades, especialmente cuando se trata de turistas extranjeros que permanecen pocos días en las islas. Incluso cuando son identificados, el cobro de multas resulta complejo dentro de la Unión Europea y prácticamente inviable fuera de ella.
El Gobierno canario trabaja en la futura Ley del Sistema de Protección Civil para incluir un marco sancionador específico que permita actuar en estos casos, no solo por el riesgo para los propios turistas, sino también por el impacto en los recursos de emergencia.
Por otro lado, también se estudia mejorar la planificación de los servicios de socorrismo en las playas, adaptándolos a la afluencia de visitantes, la peligrosidad de las zonas y la temporada. Entre las opciones, se contempla ampliar horarios, mantener retenes nocturnos o incluso prohibir el baño a partir de determinadas horas.
Estas medidas buscan reducir los incidentes y reforzar la seguridad en un destino turístico donde el auge de las redes sociales está cambiando el comportamiento de los visitantes.
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