El piloto español Isidre Esteve reflexiona sobre su abandono en el Rally Dakar 2026, subraya su actitud optimista y destaca la experiencia acumulada para afrontar futuras competiciones.
El piloto de 'rally-raid' Isidre Esteve (Repsol Toyota Rally Team) reivindica su carácter optimista y asegura que su trayectoria en el automovilismo le ha permitido ganar serenidad a la hora de competir. El deportista, de 53 años, sostiene que no se identifica con visiones pesimistas y afronta su carrera deportiva desde una perspectiva positiva.
En relación a su participación en el Rally Dakar 2026, el catalán reconoce que la prueba no se desarrolló conforme a lo previsto, aunque destaca las sensaciones al volante cuando dispuso de condiciones favorables. "Pienso que el Dakar no salió como habíamos planificado. Disfruté muchísimo con el coche cuando tuve un poco de pista limpia delante, sin tráfico. Fue muy guapo, la sensación de tener un coche competitivo fue excelente. El Dakar empezó muy mal, ya desde el primer día saliendo atrás con el problema del orden de salida, aunque lo rectificaran rápido. Y, en las dunas, un error y acabó con todo", explica.
El abandono llegó en la sexta etapa tras un accidente en el kilómetro 228, cuando impactó frontalmente contra una duna con su Toyota Hilux. Pese a la gravedad del incidente, el piloto valora el desenlace. "Lo más importante de todo esto es que estamos relativamente bien. Creo que, por el impacto que tuvimos, podría haber sido peor", señala.
Esteve admite que el siniestro se produjo por "un exceso de confianza", lo que incrementa la frustración por tratarse de su primer accidente en coche en más de una década. "Es mi primer accidente en coche, en 11 años, y había abandonado en una edición anterior por un problema mecánico", recuerda.
Aun así, insiste en la necesidad de mirar hacia adelante y centrarse en próximos objetivos deportivos, respaldado por su equipo. "Abandonar es algo que en el Dakar siempre sabe muy mal, pero lo importante es pasar página rápido y pensar en todo lo que viene, en que tenemos un equipo tanto técnico como humano maravilloso y pensar en las carreras que vienen", afirma.
El piloto también extrae aprendizajes de lo ocurrido, especialmente en condiciones complejas como las dunas, donde la exigencia técnica obliga a extremar la precaución. "En las dunas siempre es muy difícil, hay que ir con una seguridad todavía más grande, pero ahí necesitaba inercia para poder subir y cogí inercia creyendo que lo había visto bien. No es algo que suceda muy a menudo", explica.
En su análisis global, subraya que la competición implica asumir riesgos en un entorno cada vez más exigente. "Las carreras a veces salen bien y otras veces no salen como planificas. Es importante pasar página. ¿Físicamente estamos bien? Bueno, no, pero no estamos mal. El coche se repara y el calendario continúa. Lo que es más importante es continuar teniendo la confianza de quien hace posible esto, de Toyota y de Repsol. Si esa confianza continúa, vámonos de carreras. Hay que pasar página, hay que, naturalmente, ir aprendiendo cada día que nunca terminas de aprender y pensar en lo próximo", detalla.
Su forma de afrontar la vida influye directamente en su rendimiento. "Entiendo a todo el mundo, pero pienso que cuesta lo mismo ser pesimista que optimista. Yo me declaro optimista y amante de la vida. No me identifico con los pesimistas, hay que ser optimista siempre. Creo que me queda pilas para rato. Me siento bien, tengo un equipo maravilloso a mi lado y vamos a correr mientras esa motivación esté ahí", asegura, poniendo de relieve la importancia de la actitud mental en su trayectoria.
Además, reconoce que con la experiencia ha adquirido mayor templanza al volante. La planificación y el trabajo previo se han convertido en pilares fundamentales para competir con confianza. "Creo que afronto las carreras con más tranquilidad. Esto también debe ser porque me hago mayor. Para mí es importante trabajar bien el equipo, planificar bien. La única forma de ir a las carreras con tranquilidad es habiendo hecho los deberes", apunta.
En esta línea, insiste en que la preparación es clave para afrontar el alto nivel competitivo actual. "Cuando tú has hecho todo aquello que pudieras hacerlo lo mejor posible, ahora puedes correr. Y siendo conscientes de que en las carreras el nivel competitivo cada vez es más alto y, por lo tanto, hay que arriesgar y a veces pasan cosas. Yo creo que he ganado en capacidad para afrontar las carreras con mayor tranquilidad", añade.
Por último, Esteve ya perfila su calendario deportivo, con la mirada puesta en próximas citas. La Baja Aragón, prevista del 23 al 26 de julio, figura entre sus objetivos, junto a otras pruebas internacionales. "A mí me encanta la Baja, es la carrera más importante que hay en España y en el Campeonato del Mundo de Bajas, con más participación. Me gustaría estar, porque no puedo estar en Portugal y para ir a Argentina tiene que haber una planificación anterior y no estaba en el 'planning'. Así que pienso hacer Baja Aragón, Marruecos y empalmar con el Dakar, es un buen plan deportivo", concluye.
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