fbpx

Lo cotidiano hecho categoría: “No me acuerdo de nada” de Nora Ephron

Lo cotidiano hecho categoría: “No me acuerdo de nada” de Nora Ephron

A Nora Ephron (Nueva York, 1941-2012) le corresponde el honor de haber dado su nombre a un pastel de carne. No en vano era uno de sus platos favoritos y, cuando su amigo Graydon Carter (célebre periodista canadiense) le pidió ideas para la nueva carta, no dudó en sugerírselo. ç





En las mesas del Monkey Bar nació y murió el “Pastel de Carne de Nora”. No lo busquen en la Gran Manzana, ni en ninguna otra parte: ya no existe. Pero ¿es posible que una anécdota sencilla sobre la cocina de autor dé pie a articular una tesis sobre el sentido de la vida? En “No me acuerdo de nada” (Libros de Asteroide, 2022) Nora Ephron ofrece un acertado intento. 

Esta autora es conocida, sobre todo, por sus guiones en el cine. Su adaptación de la novela “Cuando Harry encontró a Sally” -¡cómo olvidar ese monumento al romanticismo!- le valió una nominación a los Oscar y el reconocimiento de todo el sector. Pero antes de todo eso ya le gustaba contar historias. Era periodista. Empezó como redactora; después vendrían sus facetas como guionista, directora de cine y novelista. “No me acuerdo de nada” fue su última obra, publicada a los 71 años y pocos meses antes de morir. Ahora, en el décimo aniversario de su muerte, libros de Asteroide la ha recuperado para su catálogo.

El libro consiste en un conjunto de textos de naturaleza variada y reunidos en un volumen por la razón de que, en conjunto, ofrecerían un retrato de sus pensamientos. La mayor parte de ellos tienen que ver con recuerdos en apariencia intrascendentes: ciertos sabores, algunas viejas recetas, los chistes buenos y lo mucho que le molestaba la existencia del correo electrónico… De entre todos, destacan aquellos relacionados por un lado con la tecnología y, por otro, con los alimentos y con lo que rodea al acto social de comer. Porque para esta autora sentarse a la mesa tiene carácter social y requiere inteligencia: comer bien exige tiempo y dedicación. Los recuerdos “tecnológicos” suelen referirse a las irrupciones de nuevos aparatos o costumbres. Y tienen la forma de un romance: llegada, enamoramiento y decepción (¿Habrá alguien que no quiera leer este libro después de saber que ella fue quien escribió la película “Tienes un email”?)

Cuando escribía estas páginas, Ephron era septuagenaria y se sentía con la experiencia suficiente como para considerarse vieja: se nota en el humor desenfadado y en la confianza con la que escribe sobre cuestiones cotidianas. Lo que hace diferente a este, su último libro, es la ligereza de algunas reflexiones existenciales y ese sarcasmo afilado ya totalmente macerado. Léanla el día que ya no puedan más con su correo electrónico. Les dará la buena sensación que solo deja una gran historia contada por un narrador experto.