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Una pequeña porción de Ignacio Peyró: anglofilia y buena prosa

Una pequeña porción de Ignacio Peyró: anglofilia y buena prosa

Un día de caluroso verano a media mañana. Un par de correos y sus respectivas respuestas. “¿Jueves a tus 11:30?” “¡Perfecto! ¿Por llamada?” “Como veas mejor (…) Voy”. 

Atraído por las particularidades comunes de muchos autores ingleses, así como por la efectividad de su singular política, la carta de presentación de Ignacio Peyró (Madrid, 1980) suele encabezarse por la palabra “anglofilia”. Del griego φιλία philía (RAE), el sufijo -filia señala “afición, simpatía o tendencia”, lo que revela los gustos del periodista por lo británico. Con una extensa carrera como comunicador y articulista, Peyró es un reconocido escritor español que combina labor periodística con literaria. Es, asimismo , traductor y autor de un gran catálogo de obras, tales como “Pompa y Circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa” (2014), “Comimos y bebimos. Notas de cocina y vida” (2018), “Ya sentarás cabeza” (2020) o la última, “Un aire inglés. Ensayos hispano-británicos” (2021). La diversidad de temas que trata en sus libros habla de su gran saber. A su vez, esta variedad temática también es clave en la profesión a la que ya ha dedicado más de una década. Comenzó como corresponsal político en “El Confidencial Digital” y desde entonces se ha relacionado con numerosos diarios y revistas nacionales e internacionales: “ABC”, “Libertad Digital”, “Vanity Fair”, “National Geographic”, “El Comercio” (de Lima) o, de reciente incorporación, “El País”. En 2018 recibió el premio FIES de periodismo. A este extenso currículo se suma la dirección del Instituto Cervantes de Londres, ciudad y cultura por las que siente gran devoción. 

Es esta la razón por la que destina dos de sus publicaciones ⎯“Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa” (2014) y “Un aire inglés. Ensayos hispano-británicos” (2021)⎯ al conocimiento de la vida y características inglesas. El primero constituye una especie de enciclopedia que recoge a modo de acepciones ciertos rasgos o peculiaridades de Reino Unido. El segundo, por su parte, es la recopilación de los artículos que Peyró ha dedicado a la misma materia entre los años 2008 y 2021. Será gracias al primero por lo que el periodista se ganará una importante popularidad, así como el renombre de “anglófilo”.

En este punto se inicia la entrevista: ¿qué es para el anglófilo la anglofilia? Ignacio Peyró la considera “una especie de categoría del espíritu; un conjunto de referentes (o, más bien, de referencias) y de intuiciones estéticas, morales y políticas”, que “desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX” empiezan a provocar cierta fascinación. “Es en ese momento cuando la filosofía política y su traslación al entramado institucional, las artes decorativas, los recreos y pasatiempos, hasta las costumbres” comienzan a ser mirados con admiración. Son tantos los detalles que al fin y al cabo engloba una cultura y son tantos, a su vez, los que atraen a Peyró que, al pedirle que destaque una única curiosidad, duda. “No lo sé, la verdad. El problema que yo tengo es que le he dedicado cerca de 1500 páginas al tema y siento que podría dedicarle muchas más o que apenas estoy empezando”.

Al mudarse a Londres, pudo constatar que “como dijo alguien, los ingleses son un pueblo que mejora cuando uno los ve de cerca”. Además, desde sus calles se dio cuenta de la contrariedad que define sus costumbres, la que él mismo ha confirmado en varias ocasiones. “Yo diría que Inglaterra es un país donde ha habido siempre tanta libertad que puedes decir que una cosa y su contraria son muy inglesas. Por ejemplo, ser muy conservador es muy inglés, pero ser muy progresista visionario también es muy inglés”. 

La pasión del escritor se traslada al público con maestría. No obstante, si dejamos que sea él quien comente sus aciertos, la primera premisa que le viene a la mente es el cuidado de la prosa y el uso de la lengua. Considera que sus libros deben atraer, además de por el contenido, por el estilo. “Yo estoy cómodo en muchos registros, a mí me gusta escribir bien y sacar adelante buenos libros y buenos artículos. Eso implica que yo tengo un interés por una prosa castellana de calidad y eso es lo que más me desvela”.

Sin embargo, al preguntarle si las letras podrían ser un medio de reforma social, sostiene que “las ideas siempre han cambiado las cosas”, pero que “mi literatura no aspira” a ello, “sino, como mucho, a conservar bien las que hay y a criticar las que no me gustan”. A Ignacio Peyró le llena hablar de “las locuras de nuestra vida diaria y de nuestra época. Me gusta hacer algo agradable y, en la medida de lo posible, que dé gusto leer” y así debe de serlo, ya que su buena fama lo antecede. “¿Cuáles son las claves para triunfar o perseverar en el periodismo y en la literatura?” “Ambas son muy vocacionales, no siempre fácilmente explicables”. Para su propia explicación, comprende que son “un veneno”. “Ni cuando estás muy bien, necesariamente estás muy bien, ni cuando estás abajo, estás necesariamente lejos de estar arriba. (…) Un día estás escribiendo en no sé dónde y al día siguiente no; te encierras unos años a escribir un libro y parece una locura, pero luego enseguida triunfa. Nunca se puede saber”.

Pero Peyró sí sabe y tiene claro qué prioriza: buena prosa y buena organización, “también para hacer cosas imprácticas”. “Hay que saber perder un poco el tiempo, tener tiempo para leer”. De hecho, al referirnos a sus próximos proyectos, no titubea. Pretende buscar esto último, “que es la parte más importante de la literatura”. Además, sabemos que en septiembre se mudará a Roma para dirigir el Instituto Cervantes de la ciudad eterna, lo que deja lugar a una nueva pasión, ¿estamos quizás ante el nacimiento de su “italianofilia”? Por el momento, cree que “no hay nadie que no sea italianófilo”.

A lo largo de la entrevista, al presentarle el asunto de quién es Ignacio Peyró, desvela que le gusta más referirse a lo que hace que a lo que es. Pues aquí queda una prueba, una pequeña porción de todo aquello que lo define.